El candidato demócrata al Congreso de Estados Unidos, Kirill Basin, protagonizó un violento altercado en la playa de Keawakapu, en Hawái, que terminó con el político noqueado y arrestado. El incidente comenzó cuando un hombre de 61 años le pidió que bajara el volumen de su música; ante el reclamo, Basin reaccionó con agresividad e insinuó que tenía un arma de fuego para dispararle a la esposa del vecino, además de gritarle a la mujer que la mandaría al hospital.

La situación dio un giro decisivo cuando intervino Kama Homan, un trabajador de la construcción con experiencia en artes marciales mixtas (MMA) que presenciaba la escena. Al ver la violencia del aspirante al Congreso, Homan se interpuso para exigirle que se calmara. Sin embargo, Basin decidió empujarlo, desatando una respuesta inmediata: el deportista le conectó una combinación de golpes que provocó la huida del político, quien terminó tropezando y cayendo sobre una silla de playa.

A pesar de que su oponente esperó a que se pusiera de pie sin atacarlo en el suelo, Basin tomó la misma silla con la que había tropezado e intentó arrojársela. Fue en ese instante cuando Homan bloqueó el objeto y le asestó un letal derechazo directo al rostro que lo dejó noqueado sobre la arena. Tras verificar que el agresor continuaba con vida y advertirle que permaneciera acostado, el político logró incorporarse y se retiró del lugar profiriendo una última amenaza de cárcel contra su rival.

En declaraciones a la prensa local, Homan explicó que recurrió a su entrenamiento de MMA únicamente para defenderse y proteger a las víctimas: “Pensé que debía hacer algo. Me puso las manos encima y, en cuanto intentó empujarme, me acomodé para frenar el golpe con la silla y le di el golpe definitivo”. Las imágenes del enfrentamiento fueron registradas en video por los testigos y se viralizaron rápidamente en las redes sociales.

Finalmente, quien terminó tras las rejas fue el propio candidato: la Policía de Maui lo arrestó y la justicia le imputó dos cargos por amenazas terroristas en primer grado, fijándole una abultada fianza de US$1 millón. Este grave episodio complicó aún más la situación legal de Basin, quien ya registraba antecedentes por agresiones y daños a la propiedad desde el mes de mayo.