Por primera vez en la historia, un equipo de astrónomos confirmó que un planeta rocoso situado fuera del Sistema Solar conserva una atmósfera y se encuentra en la llamada zona habitable, dos características fundamentales para que un mundo pueda albergar condiciones compatibles con la vida. El descubrimiento convierte a LHS 1140 b, ubicado a 48 años luz de la Tierra, en el candidato más prometedor encontrado hasta el momento.

El hallazgo representa uno de los avances más importantes en la búsqueda de planetas similares a la Tierra. Si bien los científicos aclaran que no existe ninguna evidencia de vida extraterrestre, sí consideran que este exoplaneta reúne condiciones que hasta ahora nunca habían sido confirmadas de manera conjunta.

El exoplaneta que más se parece a la Tierra

LHS 1140 b es un exoplaneta, es decir, un planeta que orbita una estrella distinta al Sol. Fue descubierto en 2017, pero recién ahora los investigadores pudieron confirmar que posee una atmósfera estable gracias a nuevas observaciones realizadas durante 2024 y 2025.

Además de ser un planeta rocoso, se encuentra dentro de la denominada zona habitable, una región donde las temperaturas podrían permitir la existencia de agua líquida sobre la superficie, uno de los elementos considerados esenciales para la vida.

La existencia de una atmósfera

El equipo científico detectó fugas de helio que escapan desde el planeta, una señal que permitió demostrar que LHS 1140 b conserva una atmósfera desde hace al menos 3.000 millones de años.

Para llegar a esa conclusión, los astrónomos identificaron la firma espectral del helio y luego aplicaron modelos físicos que reconstruyen la forma en que ese gas abandona el planeta.

La posibilidad de detectar una atmósfera a una distancia de 48 años luz representa un importante avance tecnológico para el estudio de exoplanetas.

Por qué la atmósfera es una pieza clave

La presencia de una atmósfera cumple un rol fundamental en cualquier planeta potencialmente habitable. En la Tierra permite mantener temperaturas relativamente estables, protege de la radiación espacial y hace posible que el agua permanezca en estado líquido.

Sin esa capa de gases, las probabilidades de desarrollar un entorno favorable para la vida disminuyen considerablemente.

No significa que exista vida

Los investigadores fueron claros al señalar que este hallazgo no demuestra la existencia de vida extraterrestre.

De acuerdo con los primeros análisis, la atmósfera de LHS 1140 b sería muy diferente a la terrestre. Mientras que en las capas superiores se detectó helio, en las inferiores podrían predominar gases como nitrógeno, dióxido de carbono o monóxido de carbono.

Las próximas investigaciones buscarán determinar con mayor precisión la composición de esa atmósfera y establecer si el planeta posee océanos superficiales u otras condiciones compatibles con la habitabilidad.

Un nuevo paso en la exploración del universo

Robin Wordsworth, profesor de la Universidad de Harvard e integrante del equipo de investigación, destacó la importancia del descubrimiento.

“Hace veinte años nos preguntábamos si existían otros planetas de tipo terrestre. Luego descubrimos que son comunes y encontramos algunos en la zona habitable. La siguiente pregunta era si alguno de ellos había logrado conservar una atmósfera. Ahora sabemos que al menos uno lo ha conseguido“.

El hallazgo de LHS 1140 b marca un antes y un después en la exploración espacial. Aunque todavía no responde si existe vida fuera de la Tierra, confirma que hay planetas con características muy similares a las de nuestro mundo y abre una nueva etapa en la búsqueda de ambientes potencialmente habitables en el universo.