La Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) elegirá este martes a su próximo rector para el período 2026-2030. Con un operativo similar a las elecciones de la primera vuelta, la comunidad educativa definirá entre la fórmula oficialista de Gabriel Fidel y María Flavia Filippini, y la opositora conformada por Adriana García y Ana Sisti.
En las elecciones de primera vuelta del 9 de junio pasado se impuso la fórmula de Sumar Universidad, que encabeza Fidel, pero al no superar el umbral de los 51% la definición pasó a balotaje junto a la fórmula Encuentro Plural, liderada por García, que había obtenido el 29,28%. queda abierto a una segunda elección el resultado
Las urnas abrirán desde las 8.30 hasta las 19 y hay unas 58 mil personas habilitadas para vota en los diferentes claustros, entre estudiantes, docentes, graduados y no docentes.

Las claves de la elección
Más allá de los nombres propios, el resultado de este balotaje se define por tres ejes fundamentales:
La disputa por el modelo de gestión: la elección trasciende los nombres y se convierte en un plebiscito sobre la continuidad o el cambio en la dirección de la Casa de Estudios. Mientras el oficialismo busca consolidar su visión actual, el sector opositor propone una alternativa que pone en juego la hoja de ruta de la universidad para los próximos años en términos de investigación, extensión y vinculación con el medio.
El peso de las alianzas post-primera vuelta: la capacidad de cada espacio para integrar a los sectores que quedaron fuera de la final resulta determinante. La incorporación estratégica de apoyos como los de Farrando y Ozollo no solo suma votos directos, sino que redefine el mapa de poder interno de la universidad, enviando una señal clara a los votantes indecisos.
La estructura del padrón: con un electorado de 58 mil personas que incluye docentes, estudiantes, egresados y personal de apoyo, la movilización y la capacidad de llegar a cada uno de estos claustros es el mayor desafío logístico. La participación en esta instancia final es observada como un termómetro de la legitimidad política de la institución.
El peso específico en la ponderación: a diferencia de una elección de voto directo (donde “un ciudadano, un voto”), en la UNCUYO se utiliza un sistema de voto ponderado. Esto significa que el voto de cada integrante de la comunidad universitaria no tiene el mismo valor absoluto, sino que se ajusta según el claustro al que pertenece, para reflejar la representación que cada uno tiene en la Asamblea Universitaria.
Los docentes poseen la mayor proporción de representación (que históricamente suele rondar o superar el 50% del peso total del padrón en la fórmula de ponderación). Al tener esta “ventaja” estadística, el resultado en este claustro tiene un impacto mucho más profundo en el porcentaje final que el de estudiantes, egresados o personal de apoyo.
Las alianzas tras la primera vuelta
Ambas fórmulas llegan al balotaje tras haber implementado alianzas cruciales para la definición, con los sectores que quedaron fuera de carrera.
Gabriel Fidel y María Flavia Filippini (Sumar Universidad) integran la lista oficialista que busca suceder a Esther Sánchez y obtuvo en la primera vuelta el 36,76% de los votos. Recientemente sumó el apoyo crucial de del excandidato Ismael Farrando, referente de “Trayectoria y Renovación”, quien había obtenido el 15,5%.
El pacto pacto busca consolidar el voto de docentes, graduados y estudiantes afines. Al anunciarlo, en un posteo, desde el espacio oficialista aseguraron: “Ismael Farrando y el equipo de Trayectoria y Renovación se integran a este proyecto porque compartimos una convicción: la universidad pública se fortalece cuando es capaz de construir acuerdos amplios alrededor de principios y valores comunes“.
En cambio, Adriana García y Ana Sisti (Encuentro Plural) componen la propuesta opositora que alcanzó el 29,28% de los sufragios el pasado 9 de junio. Para este balotaje, sumaron el respaldo de Javier Ozollo, de “Proyecto Universidad Abierta”, quien se había ubicado en tercer lugar con el 18,46% de los votos.
“Apoyamos al espacio que defiende la universidad pública frente al desfinanciamiento y deterioro del que es cómplice la gestión actual. Vamos a construir juntas y juntos esa otra Universidad que sabemos que es posible“, escribieron desde el espacio de Ozollo.
