El Arzobispado de Mendoza publicó este lunes un comunicado en el que rechazó las versiones sobre una supuesta sanción del Vaticano aplicada al arzobispo Marcelo Colombo. El texto incluyó declaraciones de quien también es presidente de la Conferencia Episcopal, quien se refirió en duros términos contra los que difunden lo que consideró una fake news.
“Además de la falsedad de la noticia, me duelen las mentiras que siembran oscuros personajes en sitios de Internet. Por eso escribo estas líneas: no solamente para desmentir una nueva falsedad difundida por un blog, sino sobre todo por el deber de cuidar al Pueblo de Dios”, señaló Colombo.
En el mensaje acusan a un supuesto docente universitario de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, como responsable de difundir las noticias por intermedio de un seudónimo en un blog. “Esta persona no respeta la buena fama de los demás, manipula y ridiculiza cuanto expresamos públicamente con nuestro nombre y apellido. Y al mismo tiempo incurre en una gran contradicción: reclama transparencia para toda la Iglesia mientras administra un espacio donde no existe posibilidad de comentarios, aclaraciones ni derecho a responder si no es en total conformidad con sus pensamientos y actitudes“, señala el comunicado.
Además, agregó que “para este tipo de comportamiento humano resulta muy cómodo instalar sospechas, burlarse de personas concretas, degradar públicamente a sacerdotes, obispos y laicos mientras quien escribe permanece oculto, sin asumir rostro, nombre ni responsabilidad pública por sus palabras“.
También reclamó contra el hecho de que otros sitios digitales, autopercibidos católicos, “igualmente insidiosos”, reproduzcan, amplifiquen o legitimen los dichos que “dañan personas concretas y empobrecen profundamente el clima humano y eclesial“.
El arzobispo, que es la máxima cabeza eclesiástica nacional, pidió evaluar la responsabilidad de las personas que reenvían mensajes y acusaciones sin sustento porque no es un acto “neutral” y puede “afectar personas concretas, dañar reputaciones y contribuir a la difusión de mentiras o exageraciones que luego resultan muy difíciles de reparar, exponiéndose incluso a responsabilidades legales ya que sus números de contacto quedan registrados al difundir la mencionada mentira“.
“La crítica puede ser legítima, incluso dura. Bienvenida sea si es verdadera y honesta. Pero la difamación cobarde disfrazada de defensa de la tradición no es un servicio a la verdad”, advirtió en sus palabras Colombo.
Señaló que en situaciones similares del pasado prefirió no responder para “no dar entidad a personajes que compulsiva y patológicamente buscan herir la comunión eclesial“, pero que en esta ocasión lo hizo no para defenderse, sino “como servicio a la verdad y por el bien del pueblo de Dios“. Asegura que reza por ellos y su “conversión“.
