La crisis política y social en Bolivia sumó un nuevo capítulo de tensión. El gobierno del presidente Rodrigo Paz intenta destrabar los bloqueos de rutas que mantienen prácticamente sitiada a La Paz desde hace dos semanas y que ya provocan serios problemas de abastecimiento en distintos puntos del país.
Las protestas, encabezadas por sectores sindicales, campesinos e indígenas, comenzaron con reclamos salariales pero rápidamente escalaron hacia un pedido de renuncia del mandatario, quien asumió hace apenas seis meses tras poner fin a dos décadas de gobiernos vinculados al Movimiento Al Socialismo (MAS).
Crisis en Bolivia: crecieron los bloqueos, falta combustible y aumentó la tensión contra el Gobierno
La crisis política y social en Bolivia sumó un nuevo capítulo de tensión. El gobierno del presidente Rodrigo Paz intenta destrabar los bloqueos de rutas que mantienen prácticamente sitiada a La Paz desde hace dos semanas y que ya provocan serios…
Bloqueos y desabastecimiento
Actualmente existen al menos 15 puntos de bloqueo en La Paz y sus alrededores, afectando las principales rutas nacionales que conectan al centro político y administrativo boliviano.
La situación generó una fuerte escasez de alimentos, combustibles e insumos médicos. Incluso medios locales denunciaron faltantes de oxígeno en hospitales, lo que encendió la alarma sanitaria.
El analista boliviano Raúl Peñaranda, director del sitio Brújula Digital, resumió el escenario con preocupación: “El desabastecimiento de alimentos y combustibles es evidente”.
La administración de Rodrigo Paz mantiene negociaciones con representantes sociales de La Paz y de El Alto para intentar consensuar un “plan de trabajo” que permita reducir la conflictividad y liberar parcialmente las rutas.
Las movilizaciones son impulsadas principalmente por la Central Obrera Boliviana (COB), la mayor organización sindical del país.
El reclamo inicial exigía un aumento salarial del 20%, aunque con el correr de los días la protesta tomó un fuerte tono político y derivó en el pedido de renuncia presidencial.
Con el avance del conflicto también se sumaron maestros rurales, docentes urbanos y sectores mineros cooperativistas, aunque algunos grupos ya alcanzaron acuerdos parciales con el gobierno.
Enfrentamientos y corredor humanitario
La tensión escaló durante el fin de semana cuando efectivos policiales y militares intentaron despejar algunas rutas para habilitar un “corredor humanitario” destinado al ingreso de combustible, medicamentos y oxígeno hacia La Paz.
Según reportes locales, las fuerzas de seguridad reprimieron bloqueos en distintas rutas y los manifestantes respondieron con piedras y explosivos de dinamita.
Finalmente, el gobierno retrocedió en el operativo para evitar una escalada mayor de violencia y un posible “derramamiento de sangre”. No se registraron víctimas fatales.
Pese a ello, continúan las vigilias y cortes en autopistas nacionales, especialmente en accesos clave hacia la capital boliviana.
La sombra de Evo Morales
Aunque el expresidente Evo Morales no participó directamente de las protestas, su figura volvió a instalarse en el centro de la escena política.
Morales permanece refugiado en la región de Chapare mientras enfrenta una orden judicial de captura en una causa por corrupción de menores.
Según analistas locales, el exmandatario no impulsa directamente la crisis, aunque el desgaste del actual gobierno podría beneficiarlo políticamente.
En medio del conflicto, seguidores de Morales bloquearon el aeropuerto de Chimoré, en Cochabamba, con piedras y troncos para impedir un eventual operativo policial.
