Marcas internacionales vuelven a Argentina.

El mercado textil argentino atraviesa una transición estructural sin precedentes. Mientras firmas históricas locales viven un panorama complicado, gigantes de España, Francia, Italia, EEUU, Japón, Inglaterra, Brasil, Dinamarca y Suecia aceleran su desembarco con modelos de fast-fashion, alta moda y expansión en retail.

Estamos ante un fenómeno de dos caras: por un lado, una crisis de competitividad que empuja a marcas emblemáticas al concurso preventivo; por el otro, una flexibilización importadora que actúa como imán para los principales referentes de la moda de lujo y el fast-fashion mundial.

La crisis de los clásicos

Nombres que marcaron a generaciones como Ted Bodin -referente de la indumentaria femenina con cuatro décadas de trayectoria- y el Grupo Fantome -fabricante de licencias de peso como Kevingston, Reebok y Kappa-, han solicitado formalmente el concurso preventivo de acreedores.

El diagnóstico: una caída en las ventas reales superior al 40%, costos de energía al alza y una “competencia extrema” frente al ingreso de mercadería del exterior. Según datos de CAME, las ventas de indumentaria acumulan una baja del 6,3% en el primer trimestre de 2026, dejando a la producción local en un escenario de márgenes licuados frente a la inflación.

Nuevos jugadores y regresos esperados

En contraste con el repliegue local, los centros comerciales del país se preparan para una fisonomía renovada con el arribo de marcas como:

  • Bestseller: el gigante danés, de la mano del Grupo One, llega con Jack & Jones, Only y Balmohk. Con presencia en 47 mercados, la firma proyecta generar hasta 500 empleos en el mediano plazo, apuntando a los principales shoppings de la Ciudad de Buenos Aires, en principio.
  • Mango: tras dos décadas de ausencia, la firma catalana refuerza su apuesta junto a Grimoldi. Bajo el formato de franquicias, planean cinco aperturas en cinco años. La primera será en septiembre, en el Alto Palermo Shopping.
  • Adolfo Domínguez: otra marca española que volvió al país en noviembre de 2025, luego de 25 años de no estar en Argentina. Tiene un plan de expansión que contempla tres aperturas en cuatro años. El primer local lo abrieron en el Patio Bullrich.
  • H&M: la cadena sueca busca pasar de las cápsulas en supermercados a la instalación de tiendas propias de gran formato, buscando replicar su modelo de moda sostenible a precios competitivos, tanto en el AMBA como en el interior.
  • Giorgio Armani: de la mano del Grupo Tucci, la marca italiana de lujo confirmó su regreso luego de su retirada hace más de una década. La idea es abrir el primer local en agosto en Unicenter Shopping con su línea más urbana, Armani Exchange.
  • Farm Río: hace pocos meses llegó a la Argentina esta reconocida marca de indumentaria brasileña, famosa por sus estampas tropicales y su estética veraniega. Su plan de expansión incluye la apertura de 8 a 10 tiendas en Argentina y Uruguay.
  • Spyder: para los fanáticos del ski, fitness y lifestyle llegó al país la icónica marca norteamericana de outdoor. Desembarcó a través de Scandinavian, la cadena multimarca especializada en deportes de montaña y aventura. 
  • Superdry & Co.: la firma inglesa tiene una propuesta que combina diseño vintage, prendas de calidad y precios accesibles. Llega en alianza con Tango Fabric y la apertura del primer flagship store está prevista para agosto. En paralelo se lanzará la tienda online y buscan cerrar el 2026 con cinco franquicias.
  • Kiabi: Grupo One anunció la llegada de esta marca francesa, proyectando la apertura de seis tiendas durante los próximos 12 meses. La propuesta es moda accesible, variedad de productos y precios competitivos. El mismo grupo es quien trajo al país a la cadena Decathlon, a fines del año pasado.
  • Uniqlo: la marca japonesa, conocida globalmente como el “Gap japonés”, analiza su desembarco en la Argentina en torno a su concepto lifewear, que prioriza prendas básicas, versátiles y duraderas para el uso cotidiano.
  • Moda en el supermercado: incluso las grandes cadenas de retail se suman a la tendencia. Carrefour ha salido a competir con “cápsulas” de marcas globales como GAP, Old Navy y Banana Republic, democratizando el acceso a etiquetas internacionales en sus góndolas.

Estos arribos a nuestro país demuestran que el consumidor argentino, aunque golpeado en su poder adquisitivo, sigue demandando tendencias globales y estándares internacionales de precio-calidad. Lo cierto es que, por ahora, el “hecho en Argentina” cede espacio frente al imbatible atractivo de las etiquetas del mundo.