La inflación de marzo volvió a ubicarse por encima del 3% mensual y quebró una racha de doce meses sin superar ese umbral. El dato estuvo impulsado principalmente por subas en servicios regulados, combustibles y educación, que explicaron buena parte de la aceleración. Según el INDEC, los precios regulados avanzaron 5,1% en el mes y aportaron un tercio del índice general, en un contexto donde la actualización tarifaria volvió a ganar peso dentro de la dinámica inflacionaria.
Las primeras mediciones privadas de abril marcan un cambio de tendencia. La consultora LCG registró una desaceleración en alimentos, con variaciones semanales que pasaron de subas del 1,5% a caídas del 0,4% y luego a incrementos moderados del 0,5%. En ese marco, el promedio de las últimas cuatro semanas se redujo del 1,6% al 1,2%. Proyecciones de Fundación Capital ubican la inflación mensual en torno al 2,7%, mientras que Analytica y EcoGo estiman registros entre el 2,5% y el 2,9%, lo que implicaría una perforación del piso del 3%.
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El comportamiento de los alimentos aparece como un factor clave en la moderación, junto con cierta estabilidad cambiaria sostenida por el ingreso de divisas de la cosecha gruesa. Sin embargo, el arrastre estadístico de marzo todavía impacta sobre abril, especialmente en combustibles, donde se registraron subas acumuladas cercanas al 20%. Ese efecto, sumado a otros ajustes en precios regulados como transporte público, establece un piso inflacionario cercano a 0,8 puntos para el mes.
A pesar de la desaceleración proyectada, las mediciones coinciden en que la inflación núcleo se mantiene en una zona rígida, entre el 2% y el 2,5% mensual. Este nivel evidencia dificultades para consolidar un proceso de desinflación más profundo, incluso en un contexto de tipo de cambio nominal relativamente estable. La persistencia de este componente refleja inercia en los precios y limita la velocidad de convergencia hacia niveles más bajos.
El escenario hacia adelante combina señales mixtas. Por un lado, se espera una menor incidencia de la carne en el índice tras haber completado su traslado a precios luego de aumentos acumulados superiores al 34% desde noviembre. Por otro, persisten factores de presión como la recomposición de precios relativos, nuevos ajustes en tarifas y un contexto internacional más exigente, con subas en costos energéticos. Abril se configura así como un punto de inflexión potencial, pero sin garantías de continuidad en la desaceleración.
Con información de Ámbito Financiero.
