La economía mundial se enfrenta a un nuevo escenario de incertidumbre extrema. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, lanzó este jueves una dura advertencia desde Bangkok, Tailandia: si el conflicto bélico iniciado el 28 de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán se prolonga, el impacto sobre el crecimiento y la inflación global será inevitable.
En el marco de la conferencia “Asia 2050”, Georgieva señaló que la estabilidad financiera internacional está bajo fuego. “Estamos potencialmente en un período prolongado de cambio“, afirmó la titular del organismo, quien definió la situación como una “nueva calamidad” que agrava un entorno ya de por sí volátil.
Los tres frentes de riesgo para la economía
Según el análisis del FMI, el impacto se está sintiendo con fuerza en tres áreas clave:
- Energía y petróleo: el precio del crudo ha iniciado una escalada vertiginosa. El bloqueo del Estrecho de Ormuz —por donde pasa una quinta parte del suministro mundial— ha reducido el tráfico de petroleros en un 90%, generando temor a un desabastecimiento global.
- Inflación: Georgieva advirtió que el aumento de los costos logísticos y de la energía se trasladará directamente a los precios internos de los países, presionando al alza el costo de vida justo cuando el mundo intentaba estabilizarse tras la crisis post-pandemia.
- Confianza de los Mercados: las bolsas de Seúl y Tokio han experimentado una “montaña rusa”, con desplomes históricos seguidos de repuntes volátiles, reflejando el pánico de los inversores ante la incertidumbre bélica.
“La incertidumbre es la nueva normalidad”
La jefa del FMI evitó dar cifras definitivas, pero anticipó que el organismo está “cuantificando las ramificaciones” para el próximo informe de Perspectivas de la Economía Mundial de abril. Sin embargo, su mensaje fue tajante: “Cuanto antes termine esta calamidad, mejor para el mundo entero”.
El conflicto, que incluyó ataques coordinados y la muerte del líder supremo iraní Ali Khamelei, ha forzado a los responsables de las políticas económicas a replantear sus estrategias para 2026. Para Georgieva, la seguridad energética de Asia y la estabilidad de los mercados financieros globales dependen hoy de la duración y magnitud de esta guerra.
