Un operativo de la policía de Investigaciones desbarató la tarde del viernes un sofisticado casino clandestino que funcionaba bajo la fachada de un lavadero de ropa en la calle Aristóbulo del Valle, frente al Club Andino Las Heras. El procedimiento, solicitado por la fiscal Gabriela García Cobos, permitió desmantelar una operación ilegal que movía importantes sumas de dinero en pesos argentinos, dólares estadounidenses y pesos chilenos.
Según informaron fuentes consultadas por El Sol, la pesquisa de efectivos de la División Delitos Económicos había arrojado indicios de que en el local, que aparentaba ser un simple lavadero, funcionaba en realidad un casino ilegal.
Las sospechas se confirmaron cuando los pesquisas ingresaron al establecimiento y encontraron a 22 personas en plena actividad de juego, una vez que dieron el ok para las órdenes de allanamiento. “Al momento del allanamiento se confirmó que se encontraban apostando o jugando por dinero”, indicaron.



La totalidad de los concurrentes fueron identificados y sometidos a los procedimientos de rigor, mientras que la fiscal dispuso el secuestro de todos los elementos relacionados con la actividad ilegal por lo establecido en el artículo 301 bis del Código Penal: “Será reprimido con prisión de tres a seis años el que explotare, administrare, operare o de cualquier manera organizare, por sí o a través de terceros, cualquier modalidad o sistema de captación de juegos de azar sin contar con la autorización pertinente emanada de la autoridad jurisdiccional competente”.
El resultado del procedimiento arrojó el secuestro de una suma que superaba los 14 millones de pesos entre las diferentes divisas incautadas. La mayor parte del dinero correspondió a moneda nacional, con cientos de billetes de diferentes denominaciones que van desde los 20 pesos hasta los 20.000.
Entre los hallazgos más significativos también se registraron múltiples billetes de alta denominación que evidencian el volumen de las apuestas que se manejaban en el lugar. Dieron con un total de 65 billetes de dólares estadounidenses, incluyendo 60 billetes de 100 y 4 billetes de 50, lo que representó aproximadamente 6.400 dólares, equivalentes a más de siete millones y medio de pesos argentinos al cambio blue actual.
También se incautaron billetes de la moneda trasandina, específicamente tres billetes de 20.000 pesos y uno de 10.000 pesos.
Además del dinero, detectaron un equipamiento completo de elementos utilizados para diferentes tipos de juegos de azar, principalmente todo lo referido a dos particulares: el inventario incluyó 68 dados, 427 cartas entre rojas y azules, y una mesa rectangular profesional con baranda y paño verde, típica de los casinos.
Para los pesquisas, resultó llamativo el hallazgo de cientos de fichas de diferentes colores y formas: verdes, azules, negras y amarillas, muchas de ellas con inscripciones específicas como “50” y “CAJA”, lo que denotó un sistema organizado de apuestas con valores preestablecidos. Parte de lo incautado se encontraba arriba de una estufa.
Entre los elementos más curiosos secuestrados se encontraron una taba, un rastrillo de casino, vasos para dados y hasta una caja de naipes marca Habana con 40 cartas, además de las 120 cartas sueltas que fueron incautadas por separado.




La investigación policial de juego ilegal
La elección del local no fue casual. El establecimiento funcionaba aparentemente como un lavadero de ropa, actividad que por sus características permitía el ingreso y egreso constante de personas sin despertar sospechas inmediatas.
Esta fachada legal habría servido para encubrir la verdadera actividad que se desarrollaba en el interior: un casino clandestino en pleno funcionamiento. La ubicación frente al Club Andino Las Heras también habría sido un factor considerado por los organizadores, ya que la zona presenta un movimiento constante de personas, lo que facilitaba el paso desapercibido de los jugadores.
El análisis preliminar de los elementos que forman parte del expediente también permitió inferir que se trataba de un encuentro altamente organizado. Las diferentes denominaciones de fichas, la presencia de una mesa profesional de juego y la variedad de elementos (dados, cartas, taba) sugirieron que se ofrecían múltiples modalidades de apuesta con estos juegos específicos, detallaron las fuentes policiales y judiciales consultadas.
La presencia de un teléfono celular entre los elementos secuestrados, junto con elementos como borradores escritos a mano, sirvieron también para conocer que se llevaba algún tipo de registro de las apuestas o que existía coordinación con otros establecimientos similares.
Los apostadores tenían en su poder sumas que variaban desde unos pocos miles de pesos hasta varios cientos de miles, lo que potenció las sospechas que el casino atraía tanto a jugadores ocasionales como a apostadores de alto volumen y regulares en el inmueble. Cada uno de ellos fue identificado y quedó a disposición del Ministerio Público Fiscal, que sigue el caso en la Unidad Fiscal de Delitos Económicos.
Algunos de los presentes llevaban únicamente fichas de juego, mientras que otros tenían importantes sumas en efectivo, por lo que determinaron diferentes momentos de la actividad: algunos llegando para apostar, otros en pleno juego, y posiblemente retirándose con sus ganancias.
