Luego de una ausencia de más de 20 años, Decathlon retorna a nuestro país. Su primer local, que abrió en el año 2000 en el centro comercial Soleil, en San Isidro, cerró pronto, debido a la crisis económica de 2001-2002.

Ahora, la empresa vuelve con el respaldo de una sociedad compuesta por el empresario Manuel Antelo, la heredera francesa Sabine Mulliez y su esposo Pedro Aguirre Saravia, con experiencia en finanzas internacionales.

Su primer local proyectado, con una superficie de 3.000 metros cuadrados, se instalará en el complejo Al Río, ubicado en Avenida del Libertador (Capital Federal), y abrirá sus puertas en octubre de 2025.

El plan de expansión de la cadena deportiva francesa contempla, además, la inauguración de 20 locales en distintas ciudades del país, entre mediados de este año y el 2026. Por ello, analizan otras locaciones para completar el cronograma de aperturas antes de fines del año 2026, y las ciudades que se barajan son Mendoza, Córdoba, Rosario, La Plata, Mar del Plata y Tucumán, entre otras.

Puntualmente, en el caso argentino, el objetivo a largo plazo es abrir sedes en todas las ciudades con más de 300.000 habitantes, en las principales plazas urbanas del país. Esto incluye espacios en grandes centros comerciales y en avenidas de alto tránsito.

Luego de la primera apertura, la empresa prevé inaugurar otro local más en la Ciudad de Buenos Aires antes de fin de año, aunque aún no está definido el lugar.

El regreso de la marca a nuestro país coincide con una etapa de liberalización económica que favorece el ingreso de actores internacionales. El actual escenario habilita nuevas oportunidades para empresas extranjeras, particularmente aquellas con capacidad de inversión y estrategias consolidadas en otros países de la región.

La presencia global de Decathlon supera los 1.700 locales en 78 países, con operaciones en mercados sudamericanos como Brasil y Chile. Este posicionamiento internacional consolida a la cadena como una de las líderes mundiales en la venta de artículos deportivos.