La Cámara de Diputados sesiona en medio de una fuerte tensión en medio de los gritos entre el kirchnerismo, la izquierda y el oficialismo, para tratar el DNU sobre el acuerdo con el FMI.
El primer conflicto se desató entre el presidente del bloque de UP, Germán Martínez, y el presidente de la cámara, Martín Menem, cuando se leyó el plan de labor que propone terminar el debate a las 17 horas.
“Vos quien te crees que sos” le disparó Martínez a Menem, en medio de un griterío, donde el diputado de UP advertía que no respaldaba limitar el horario de la sesión.
También el izquierdista Nicolás del Caño se levantó con furia de su banca para reclamar por lo que denominó la militarización del Congreso.
Tras el barullo, se aprobó por 141 votos contra 95 votos para limitar el horario de la sesión.
El debate
Los ojos en el kirchnerismo están puestos en los diputados que responden a gobernadores como Gerardo Zamora de Santiago del Estero y Raúl Jalil de Catamarca, que vienen ayudando al Gobierno en votaciones clave. Otro bloque que adelantó su voto positivo es la Coalición Cívica, que tiene seis legisladores.
“Hemos decidido autorizar legislativamente una nueva renegociación con el FMI, no como respaldo a un gobierno o a su programa económico, sino porque, constitucionalmente, la definición de dicho programa le corresponde al Poder Ejecutivo, mientras que al Congreso solo le compete prestar autorización. La responsabilidad de la negociación y sus consecuencias es del gobierno“, explicaron en un comunicado.
Mientras que en Encuentro Federal, Nicolás Massot expresó su desacuerdo con el DNU, argumentando que un nuevo acuerdo con el FMI debería ser tratado dentro de un proyecto de ley de Presupuesto, pero que había sido suspendido en noviembre de 2024.
En tanto, la UCR votará dividida. Por el lado se encuentran los 20 diputados que encabeza Rodrigo De Loredo, mientras que enfrente está el bloque de Democracia para Siempre, con sus 12 representantes y que responden al espacio político de Martín Lousteau.
La sesión está prevista que comience a partir de las 10, a esa hora y en paralelo, afuera del Congreso se realizará una nueva marcha en contra de las medidas que está tomando la gestión libertaria. Para esta movilización, el Ministerio de Seguridad de la Nación redobló los esfuerzos en el operativo de seguridad con el fin de que “no quiere más heridos”.
Para esta ocasión, las fuerzas federales estarán detrás de las vallas que se ubicarán en los alrededores del Congreso, para evitar el contacto directo con los manifestantes. Pero adelantaron que se reprimirá a las personas que intenten derribar las vallas y se usarán camiones hidrantes para dispersar la manifestación en caso de que ocurra un enfrentamiento.
“Las Fuerzas de Seguridad tienen que, en la medida que sea posible, pacificar y recuperar el control de las calles. Puede haber heridos en ese proceso, tanto en el grupo de los agentes como en los que están cometiendo un delito”, sostuvieron en Casa Rosada.
Las declaraciones del oficialismo no son en vano, ya que buscan evitar una situación similar a la que vivió Pablo Grillo, el fotógrafo que sufrió una fractura de cráneo tras el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno que disparó la policía. En tanto, para este operativo se esperan que participen más de 1.000 agentes federales sumados a la Policía de Ciudad de Buenos Aires.
De la movilización de este miércoles participarán el Polo Obrero, el MTE, Barrios de Pie, el Movimiento Evita, el Frente Popular Darío Santillán, el Frente de Organizaciones en Lucha, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y las dos CTA. También estará presente el ATE.

