La grafología es la ciencia que estudia el trazo de la persona, ya sea en un texto, en la firma, en los dibujos o test proyectivos. La escritura no está supeditada a una actividad meramente motriz, sino que existen factores psicológicos que condicionan a la persona a escribir, y cada quien tiene su sello personal, ya que ninguna letra es igual a otra.
La manera que tenemos de escribir refleja nuestra conciencia, nuestro subconsciente e, incluso, nuestros deseos más íntimos. La grafología analiza la escritura para describir la personalidad de un individuo y determinar características generales de su carácter.
A propósito del 125º cumpleaños de Jorge Luis Borges, el 24 de agosto, charlamos con Gabriela Ferrández, profesora de Lengua y Literatura y grafóloga, quien se desempeña en GraPia, el Círculo de Grafoanalistas de Mendoza.
Le propusimos que realizara un análisis grafológico de la letra de Borges, a partir de manuscritos disponibles del autor. Se entusiasmó con la idea y se puso manos a la obra.
Al cabo de unos cuantos días, volvimos a contactarla.
“Para realizar el análisis de un escrito, el analista grafológico posee un método científico minucioso. Nos basamos en varias escuelas, por lo que realizamos un complejo análisis que va más allá de la interpretación aislada de ciertos rasgos que se repiten en el grafismo. Observamos ocho géneros, que hemos tomado de la escuela francesa”, nos explica.
Un solitario impulsivo y lleno de paradojas
“Por ejemplo, el género continuidad, se refiere a cómo se unen, o no, las letras dentro de un texto, y tiene que ver con la posibilidad de socializar de la persona, o de su constancia para realizar actividades. En el caso de Borges, posee una caligrafía en imprenta, desligadas unas letras de otras. Esto le da como característica su necesidad de soledad, pero también la poca perseverancia en sus actos, conductas o ideas. Por lo que no siempre se sentía bien con esa soledad que se autoimponía. De hecho, su profesión, requería ese doble modo de vida”, afirma Ferrández.
Un gran observador
“Por otro lado, el género dimensión o tamaño, se refiere al nivel expansivo de la persona, como así también, al grado de autopercepción, es decir, su autoestima y autovaloración. En el caso de Borges, su escritura es pequeña, signo, no necesariamente de una baja autoestima, sino más bien a su capacidad de observación”.
“La inclinación de la letra, tiene que ver con la necesidad de contacto y de cómo la persona se proyecta hacia el futuro, vive en el presente, o está siempre influida por el pasado. El género forma, en cambio, manifiesta los intereses, el estado anímico y el modo en que reacciona ante diferentes situaciones. La presión refleja la energía del escribiente, su voluntad y dinamismo (en Borges, es notorio este aspecto)”, analiza Gabriela Ferrández.
Algunos renglones descendentes muestran una tendencia a la depresión
El género orden manifiesta la capacidad de organización y de adaptación al medio social de las personas. El género dirección muestra los estados anímicos, la voluntad y la estabilidad de quien escribe. En algunos escritos de Borges, podemos observar renglones descendentes, por lo que inferimos, que, a pesar de tener una libido fuerte, pasaba por períodos de depresión. Por último, el género velocidad, está ligado al tiempo de reacción de una persona en sus capacidades resolutivas.

“La escuela suiza observa los significados simbólicos de los espacios: zona superior, que es la zona de lo intelectual, espiritual, y de la imaginación y creatividad; zona media, que representa lo emocional, y zona inferior, que está relacionada con lo material e instintivo (véase, en Borges, algunos grafismos que van a la zona inferior, sin una contención de sus impulsos en los ejes inferiores, que llamamos “jambas”)”, comenta la especialista.
“La zona izquierda representa al pasado, a los mandatos familiares, a la madre; la zona media, es el presente y el acá y ahora; y la zona derecha, representa la proyección al futuro, a los proyectos y tiene que ver con la representación de la imagen paterna”, especifica.
Una “T” muy particular
“También son importantes los microgestos, para ello utilizamos microscopio. Tienen que ver con pequeños movimientos en el trazo, cuyo significado varía de acuerdo a cada forma (así como realizamos gestos con la cara, también lo hacemos con la letra); las letras reflejas, que son modos distintivos de dibujarlas, que hacen muy personalizada una escritura, y que tienen un significado psicológico, como en el caso de Borges, hace una T de un modo diferente, con la barra hacia la derecha y muy arriba (esto significa una gran fuerza de voluntad, siempre proyectada hacia el futuro)”, precisa Ferrández.
“A través de todos estos aspectos, completamos planillas, que nos aportan la información cuantitativa del carácter (lo adquirido a través de la vida y sus experiencias), el grado de actividad, de emotividad y los temperamentos (lo innato) que posee una persona. Vale destacar, que no estamos conformados por un solo temperamento, y por ello, muchas veces, somos contradictorios, como es el caso de Jorge Luis Borges”, sintetiza.

Perfil completo de la personalidad de Jorge Luis Borges a través del análisis de su grafismo.
“Jorge Luis Borges poseía una personalidad llena de paradojas. Generalmente, era sumamente analítico, reflexivo, frío, distante, introvertido y poco sociable, con un control total de sus sentimientos y actos; y por momentos, era lo contrario: impulsivo, emotivo, sentimental, y hasta combativo y explosivo, no podía controlar ciertos impulsos, sobre todo, aquellos relacionados con los instintos.
Dueño de una energía y un dinamismo extraordinarios, optimista, trabajador, con una exagerada fuerza de voluntad, rígido en cuanto a sus obligaciones y decisiones, perfeccionista, meticuloso, poseedor de un nivel intelectual, una inteligencia y una imaginación increíbles, solía pasar por períodos cíclicos de desánimo, que, afortunadamente, no eran amplios en el tiempo. Su energía vital sumamente racional, su perfeccionismo y auto exigencia, lo hacían volver al sendero de la actividad, el entusiasmo, y la necesidad de innovación y creatividad.
Le gustaba la paz, la soledad, la tranquilidad, pero socialmente, se comportaba con soltura y corrección, sobre todo, porque disfrutaba del homenaje y la fama, y porque, por su personalidad contradictoria, que ya hemos mencionado antes, se convertía en comunicativa, emotiva y sentimental”.
Sobre el centro GraPia (grafoanalistas de Mendoza)
El “Círculo de Grafoanalistas de Mendoza”, comandado por Pía Bendolini tiene su sede en Montevideo 545 (oficina 1), Ciudad, y su teléfono es 261-4701874. En el centro GraPia, se brindan capacitaciones permanentemente, y se realizan, además, sesiones de Grafoterapia, ya sea para adultos, niños o adolescentes; selección de personal para empresas; orientación vocacional; pericias grafológicas; informes para escuelas en cuanto a conflictos en niños y adolescentes; y análisis de documentos históricos, como en este caso.
