Tras siete meses de competencia, Santiago del Moro comunicó que Bautista Mascia era el gran ganador de la última edición de Gran Hermano con 56,2% de los votos, frente a su rival Emmanuel Vich, quien obtuvo el 43,8%.
Pero mientras el público y sus compañeros festejaban el triunfo del participante uruguayo, hubo una notable ausencia. Con numerosas actitudes cuestionables a lo largo de los últimos meses, Juliana Scaglione, mejor conocida como Furia, tuvo un comportamiento que rápidamente generó polémica en las redes sociales.

Es que su actitud contrastó con todo el ambiente festivo que se generó en la noche del domingo cuando Bautista arribó al estudio y Furia fue la única concursante que le dio la espalda al grupo y no participó de las celebraciones entre todos los hermanitos.
