El rebusque diario para ahorrar no esquiva géneros ni rubros, por eso, frente a una inflación que no frena, las familias buscan alternativas para los gastos de los más chicos, que tienen un gasto promedio de 200 a 250 mil pesos, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
El Índice de crianza de diciembre del INDEC, valoración que se realiza durante todos los meses y se analiza cuatro tramos de edad, agrupados según los niveles de escolarización de infantes, niñas, niños y adolescentes, arrojó cuál es el gasto mensual por rango etario.
Dentro del grupo de los más pequeños, los de 1 y 3 años, son los que más gastos generan. Según los datos oficiales, los niños de 4 a 5 años son los que menos gastos generan: 192.988 pesos, le siguen los menores de 1 año: 197.046; luego se posicionan los niños de 1 a 3 años: 233.528 pesos, en tanto, los chicos de 6 a 12 años generan un costo mensual de 242.918 pesos.
Mejor precio por sobre la calidad
Independientemente de los costos oficiales, la realidad a la hora de vestir o alimentar a un menor es otra y los padres hacen malabares para poder llegar a cumplir con sus obligaciones.
El Índice de Precios al Consumidor para diciembre de 2023 llegó a 25,3% en Mendoza, la cifra más alta desde 1991. La inflación acumulada respecto al mismo mes de 2022 llegó al 216,5%.
La Atención médica fue lo que más subió llegando al 35,9%, los Alimentos se ubicaron en cuarto lugar, con una suba del 27%, en tanto, Indumentaria bajó al 12%, luego de varios meses en alza.
La inflación de diciembre en Mendoza fue de 25,3%: lo que más aumentó
El Índice de Precios al Consumidor para diciembre de 2023 llegó a 25,3% en Mendoza, la cifra más alta desde la década de los 90. La inflación acumulada respecto al mismo mes de 2022 llegó al 216,5%. Debido al descongelamiento de…
En lo que concierne a la indumentaria infantil, Mendoza ofrece un sinfín de alternativas. Están las tiendas de marcas exclusivas y aquellas que ofrecen productos muy accesibles y a un costo diferente.

“Criar a un niño de cualquier edad es complicado, pero los más chicos se tornan más porque no sólo crecen a pasos agigantados y la ropa o el calzado no les entra, sino porque los precios son otros”, comentó Verónica, abuela de tres nietos.
La mujer se encontraba en una tienda de calzados, un outlet, precisamente, buscando zapatillas para uno de sus nietos. “En cada uno de los cumpleaños de los chicos les regalo el calzado, pero esta vez me está costando mucho, porque los precios son inaccesibles”, dijo.

La mujer contó que siempre prioriza la calidad por sobre el precio, pero esta vez la cosa cambió: “Llevo algo lindo, barato y que relativamente le dure unos meses, otra alternativa no me queda”.
Al consultar sobre las preferencias, el vendedor de la tienda de calzados comentó que “la gente lo primero que pregunta es el precio y luego analiza la calidad”.

Además, comentó que muchos piden promociones y el medio de pago que siempre domina es la tarjeta de crédito, si es en cuotas sin interés, mucho mejor.
Los valores para esta franja etaria van desde los 15 mil en adelante, aunque también hay promociones de fin de temporada donde es posible encontrar dos pares de zapatillas por 20.000 pesos o dos pares de sandalias para el agua por 14.000 pesos.
“Ropa para zafar”
La indumentaria es otro de rubros que ha sufrido grandes aumentos en los últimos meses. Por lo que la gente ha optado por vestir a los chicos con “ropa para zafar”. Es decir, atuendos que sean para el “día a día”, sin tantas marcas ni brillos.
Los comerciantes aseguran que las ventas han bajado considerablemente, luego de las Fiestas, y los que acceden a comprar lo hacen con lo justo e indispensable.

“La mayoría llega pidiendo el pantalón o la remera más económica. No tienen en cuenta la estampa de la prenda, lo ideal es abaratar costos”, comentó Anabella, encargada de Mis Pasitos, una tienda ubicada en 9 de Julio, de Ciudad.
En el local es posible encontrar remeras desde los 2.800 pesos, pantalones de algodón desde los 1.500 hasta los 2.200 pesos, un jean tiene un costo de 7.000 pesos y un vestido para salir arranca en los 4.000 hasta los 20.000.
Otro dato interesante que aporta Agustina, encargada de un local ubicado en General Paz, es que ha crecido la venta de ropa a personas que antes compraban en tiendas de marca.

“Lo que más vendemos son prendas de algodón, remeras básicas y conjuntos que no superan los 10.000 pesos. La gente está cuidando mucho el bolsillo y compra lo que realmente necesita el niño o la niña, nada de más. Se trata de prendas básicas”, dijo la vendedora.
Pañales, por las nubes
Los padres de niños que aún usan pañales están complicados y sacando cuentas constantemente. Lo cierto es que de diciembre a enero, los productos subieron más del 100%.
“No puedo creer los precios de los pañales. Tengo a mi hijo que aún no cumple los dos años y estoy viendo la manera de que los deje. Es un presupuesto y no siempre se dispone el dinero”, comentó una mujer que compró un paquete de pañales por 50 unidades más un paquete de toallitas húmedas y pagó 14.400 pesos.
“En diciembre yo compraba tres paquetes de pañales y cinco de toallitas por lo que pago hoy y no ha pasado ni un mes. Es una locura lo que aumentó y sólo te duran una semana y haciéndolos estirar”, contó la mujer y agregó: “Siempre vengo a las pañaleras, porque en los supermercados los precios se triplican”.

Lo cierto es que los pañales en los supermercados o mayoristas, los precios varían según las marcas y cantidad. A modo de ejemplo, el mismo paquete que la mujer compró por 11.000 pesos en estos comercios superan los 23 mil pesos.
En tanto, las toallitas húmedas que en una pañalera se consiguen entre los 2.000 y los 3.600 pesos, en el supermercado van desde los 3.850 a los 5.600 pesos.

La explicación de los profesionales
Está claro que la disparidad de precios que hoy se observa en las góndolas y comercios tiene que ver con una inflación que no se controla y una falta de referencia en el mercado.
El economista Nicolás Aroma sostuvo: “Cuando la inflación es alta y se sostiene durante un tiempo, lo primero que pasa es la pérdida de referencia de precios. O sea, hay mucha dispersión de precios porque no hay un ancla en un valor. Entonces lo que vemos hoy en las góndolas es algo común”.
Por otro lado, el especialista recalcó que “en Mendoza, como en el resto del país, no ha habido ningún tipo de control de precios, ni siquiera mínimo. No se han aplicado ni siquiera los programas nacionales de fiscalización y control, entonces la dispersión en los precios es mayor y los precios también toman algunos puntos por encima del promedio de precios nacionales”.
Por su parte, el economista de Evaluecon, José Vargas, comentó: “Más allá de la canasta de crianza, el hecho de que a la mayoría de las familias no le rinde el ingreso familiar los 30 días del mes, hace que tengan que diversificar lo más posible su patrón de consumo”.
“En el caso de los que tienen niños chicos, está claro el hecho de adelantar consumo, en el caso que se pueda, de leche en polvo a pañales, por ejemplo. Sobre todo cuando está en oferta, o cuando se aplican descuentos o promociones. Es la forma que tienen las familias de sobrevivir a esta situación tan delicada que atraviesa la economía, con un nivel de inflación muy, muy alto, que licúa a cualquier salario en pesos”, cerró.
