Con el cambio de época que está viviendo el país, en busca de un orden macroeconómico y con la imperiosa necesidad de que bajen los precios, hay toda una discusión en distintos ámbitos sobre las virtudes, facultades o problemas que enfrenta la economía de mercado.

La orden de derogar una gran cantidad de normas bajo el supuesto de que darán más libertad a los argentinos es la premisa que conduce al Gobierno nacional, tras casi 20 años de que la vida de los argentinos se oriente a partir de la intervención estatal. Son transformaciones sensibles, en algunos casos profundas, las que se buscan, pero con impacto en la vida de millones. Hasta ahí, lo que se debate y lo que se pretende.

Sin embargo, lo que llama la atención es si las grandes empresas estarán igualmente encaminadas con esta filosofía económica o bien se impondrán con las mañas. Los afiliados de las empresas de medicina prepaga están denunciando que estas proveedoras de salud están aumentando los valores de sus planes, pero de manera coordinada entre sí, es decir, en una suerte de cartelización donde pactan las tarifas dentro de ciertos marcos.

La situación contrasta con la idea de que el mercado regula sus precios en base a la competencia. Por ende, es válido preguntarse finalmente si será necesario al menos algún tipo de control por parte del Estado que no permita estas situaciones de colusión en detrimento de los afiliados. Como toda época que recién se inaugura, todas estas tensiones y avivadas estarán pendientes de resolución.