Pablo Sagardoy hijo, uno de los condenados de la banda.

Hace pocos días, la Justicia federal de Mendoza condenó a una banda de neuquinos dedicados al transporte de cocaína desde el norte del país para comercializarla en su provincia de origen. Ocultaban la droga en una camioneta y dos de los integrantes de la banda, padre e hijo, se movilizaban en otro vehículo marcando punta.

El caso presentaba a una banda que no sólo se dedicaba al comercio de drogas, detallaron investigadores consultados por este diario, sino que algunos de sus integrantes también perpetraron algunos hechos de inseguridad.

Todos recibieron penas de entre 6 y 7 años de encierro pero quedaron en libertad. Pablo Daniel Sagardoy y su hijo, homónimo, de 64 y 27 años, respectivamente; y Walter Emanuel Moussa (21) y Luis Omar Canales (46), habían llegado a debate en esa condición porque la Justicia de la sureña vecina provincia se había declarado incompetente de continuar con las actuaciones en el 2021.

Entendió, básicamente, que el estupefaciente había sido secuestrado en la localidad de San Francisco, Córdoba, y la instrucción la inició la Gendarmería de Mendoza, como un desprendimiento de una causa que tenía como principal protagonista al narco guaymallino Raúl Bressi Escalante, condenado a duras penas por el transporte de cientos de kilos de sustancias ilegales y reconocido por haber amenazado a una fiscal y una jueza en agosto del año pasado.

El caso tuvo repercusión porque Sagardoy padre amenazó de muerte a un testigo del procedimiento cuando los uniformados le cortaron el paso a la organización para requisarla y también porque su hijo había sido condenado en Neuquén a tres años de prisión de ejecución condicional por haber integrado una gavilla que cometió algunos asaltos, recordó el pesquisa que habló con este diario.

Justamente, en el fallo de los jueces María Paula Marisi, Alejandro Waldo Piña y Alberto Daniel Carelli, el Tribunal Oral Federal Nº1 ordenó la formación de un incidente de unificación de condena en relación con el joven Sagardoy, en el que deberá sustanciarse el pedido de revocación de la condicionalidad de la pena que se le impuso por robo, tal como solicitó la fiscalía durante el debate por drogas.

Sagardoy hijo, quien es de apellido materno Cides, fue sentenciado a seis años de prisión y a una multa de 667.850 pesos luego de ser hallado culpable del transporte de estupefaciente, agravado por haber intervenido en los hechos tres o más personas organizadas al efecto.

Debido a esto, en los próximos meses se definirá su situación con respecto a la unificación y de la penas y si deberá cumplirla en la cárcel. Es más que probable que las defensas de todos los hallados culpables en Mendoza presenten recursos para intentar dar vuelta el fallo del TOF N1º.

Desde la provincia sureña, policías que hablaron El Sol contaron que los Sagardoy son reconocidos por hechos de inseguridad y también por el tráfico de estupefacientes.

Recordaron el caso de un familiar de los recientemente condenados que cayó hace algunos años con más de 85 kilos de cocaína en Santa Fe y también un asalto reciente que terminó con Pablo Sagardoy Cides reconociendo en el hecho en un juicio abreviado.

El policía que sufrió el asalto en el 2018. Foto: https://www.lmneuquen.com

Ese hecho ocurrió a principios de junio del 2018 en una estación de servicio YPF en la esquina de San Martín y El Cholar, en Neuquén. Un policía que realizaba servicios adicionales fue abordado por tres malvivientes y sufrió una golpiza. Los autores del ataque fueron detenidos minutos después, luego de una persecución.

De acuerdo con la reconstrucción que hizo el diario La Mañana de Neuquén, los ladrones ingresaron durante la madrugada a la estación de servicio y atacaron al hombre que realizaba la custodia. Entre ellos se encontraba Pablo Sagardoy hijo.

Los sujetos dieron golpes de puño y patadas al policía, de 54 años e identificado como Hernán Silva, y le sustrajeron el arma reglamentaria (pistola calibre 9 milímetros con el cargador).

Escaparon con otros elementos en un Chevrolet Aveo y se inició una persecución durante un operativo montado por la policía, que ya había sido alertada sobre el atraco.

Finalmente, el conductor del Aveo perdió el control del volante y terminó impactando contra una casa en calle Álvarez Condarco. Allí cayeron los tres sospechosos, quienes por aquellos días tenían 22, 27 y 28 años.

Durante un rastrillaje posterior, los efectivos dieron en la zona con el arma sustraída al uniformado que realizaba servicios extraordinarios, que había sido descartada durante la huida.

Ese mismo año, meses después, Sagardoy reconoció el hecho en un juicio abreviado (su defensa pactó la pena con la fiscalía) y fue condenado a tres años de prisión en suspenso (ejecución condicional) por robo agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no ha podido acreditarse de ningún modo y recuperó la libertad.

En el 2021, volvió a caer en las redes de una fuerza de seguridad por el transporte de drogas. El 25 de mayo de ese año, la llamada banda de los Sagardoy fue detenida en la ruta 158 de San Francisco, Córdoba. La Gendarmería de Mendoza la venía siguiendo desde hacía días por sospechas de comercio de drogas.

El estupefaciente había sido adquirido en el norte argentino y tenía como destino final Neuquén. En un VW Bora circulaban marcando punta Pablo Sagardoy padre y su hijo y, kilómetros detrás, Walter Moussa y Luis Canales en una Toyota Hilux. En un doble fondo ocultaban más de tres kilos de cocaína.

Los descubrieron y terminaron detenidos. Mientras realizaban la requisa, el mayor de los Sagardoy amenazó de muerte al testigo de actuación: “No tenés que testificar nada de lo que viste porque pueden matar a tu familia”, le dijo. Por ese hecho, también fue condenado en el juicio que se celebró este mes en los Tribunales Federales de Mendoza.