Si hay una frase llamativa que pinta a los argentinos, sobre todo en medio de esta crisis, es la de “fingir demencia“. El término se hizo popular a lo largo de este año en la que, aún con los precios infladísimos, los restaurantes están llenos y hay sold out para los recitales internacionales.
En concreto, la frase sirve para denotar esta capacidad nacional de hacernos los desentendidos ante problemas que sabemos que están ahí, pero que no podemos resolver. Entonces, a otra cosa, que acá no ha pasado nada. El ”fingir demencia” sirve para graficar muchas situaciones, pero la influencer Sofía Gonet lo ejemplificó bastante bien en este video cuyo audio pertenece a otra situación.
Pues bien, resulta que el peronismo mendocino está en esta fase donde se omite reparar lo que estaba dañado, porque evidentemente no se tiene cómo, entonces se baja la cabeza y se torea hacia adelante. El horizonte es el 22 de octubre, día en el que Sergio Massa juega su chance electoral de ir al balotaje contra Javier Milei.
La cuestión es que hace apenas una semana ocurrió la peor derrota en la historia del peronismo en estos 40 años de democracia, donde cayó derrotado por dos: aquellos que permanecieron detrás de la fórmula Parisi-Ilardo y aquellos que decidieron cerrar un acuerdo más bien local con Omar De Marchi. La suerte electoral fue dispar, porque algunos lograron bancas y hasta se recuperó un municipio -Malargüe-. Por esto, en el PJ mendocino ya sacaron a relucir una de sus virtudes, la de reagruparse a pesar de las contradicciones internas -o en función de éstas-.
La inminencia de las presidenciales obligó a que este sábado hubiera varias demostraciones de fuerza. Al mismo tiempo reflejan las fisuras ya advertidas entre kirchneristas y justicialistas ortodoxos.
El Movimiento Evita cuestionó cierta parálisis en la cúpula y activó un encuentro para fogonear “Massa presidente” en Las Heras con otros movimientos sociales. “Están todos discutiendo si se reúnen, nosotros no podemos quedarnos a esperar y decidimos motorizar la campaña”, explicaron.

Por su parte, Alternativa Peronista, una de las líneas divergentes al cristinismo, organizó en Guaymallén un encuentro para “definir los últimos lineamientos” en la campaña no sólo del ministro de Economía, sino también un claro gesto de apoyo hacia Agustín Rossi. En Mendoza, el representante del jefe de gabinete es Guillermo Carmona.

Pero el cónclave que dio que hablar fue el que se realizó en el salón Báltico de Guaymallén. Un mitín particular porque aglutinó a massistas con referentes que, hace apenas un domingo atrás, estaban encolumnados detrás de De Marchi. Todos fueron recibidos por el dueño de casa, el estacionero José Scoda, que hasta hace semanas prestó ese mismo escenario para que el peronismo demarchista, si acaso es posible, exhibiera músculo político.
Por empezar, asistió Roberto Righi que, como sabemos, decidió apoyar al líder de La Unión Mendocina, un paso al frente que le provocó más de un cuestionamiento. Luego de 20 años en Lavalle, Righi abandona el poder habiendo perdido hasta su interna. También apareció José Luis Ramón, que tiene acciones en el massismo. Y, por último, uno con línea directa al Palacio de Hacienda en el barrio porteño de Monserrat: el intendente de Maipú, Matías Stevanato.
Tres reuniones que pueden ser vistas como la necesidad que tiene un movimiento de sentirse vivo luego de tocar fondo. Para otros, el escenario de reconfiguración del peronismo, con La Cámpora por un carril, Carlos Ciurca por otro pero acercándose a los intendentes, y el massismo propiamente dicho en su andarivel.
Si bien sirve a su vez para mostrarse de cara al encuentro que este lunes tendrán los principales referentes partidarios en la sede del PJ de avenida España, está claro que todos están buscando reforzar su quintita.
En esa instancia, que comenzará a partir de las 9, se terminará de definir cómo se implementará la campaña nacional en Mendoza, con la expectativa de que Massa aterrice en la provincia nuevamente. La posibilidad está, sobre todo ahora que se hizo efectiva la eliminación de las retenciones para el vino, pero los referentes locales no pueden confirmar la fecha.
“Tiene ganas de venir, pero depende de la agenda nacional”, indicaron. Dejan entrever el optimismo al señalar que Massa ha repuntado en la provincia, ha encargado cosas específicas a las figuras locales y, ante todo, un mensaje claro: “Está pidiendo por la unidad del peronismo”.
Eso sí, en esto de fingir demencia, lo que seguramente no habrá es “ánimo para analizar lo del domingo”, según confió una de las fuentes consultadas por El Sol. Por lo pronto, el objetivo es “arremangarse para la elección nacional”.
En el kirchnerismo aseguran que hay cierta cohesión, a diferencia de las diferencias de la elección provincial. “Se acordó que haya una mesa provincial y que Martín Aveiro, como el principal candidato -a diputado nacional- sea el que convoque”, explicaron.
Ahora bien, mientras algunos señalaron que la de este lunes será una reunión de intendentes, desde el kirchnerismo aseguraron que en realidad será un encuentro de los principales referentes. Y, por otra parte, desestimaron las reuniones alternas del fin de semana.
“Si han armado eso, es porque tienen que mostrar algo luego de que trabajaron con De Marchi”, cuestionaron. Para otros, la reunión en el Báltico sirvió para conformar el comando paralelo para la campaña de Massa, más allá de lo que se defina este lunes. A su vez, el 12 de octubre la CGT vernácula hará un acto de apoyo al ministro de Economía.
Con todo, la reunión provincial servirá para que en la cúpula peronista vuelva a verse las caras después de las elecciones. Es probable que algún intendente no asista, porque se lo dificultaba su agenda. La última reunión para cerrar las listas de la Legislatura provincial no terminó bien. Hubo portazos e incluso una posterior mudanza del principal socio político de Anabel Fernández Sagasti.

