Hugo Arredondo, sospechan, ocultaba el arma blanca en la zona de los glúteos.

La investigación por el ataque con arma blanca contra la fiscal de Homicidios Claudia Ríos en medio de un debate tiene varios puntos de análisis. La admitida falla en los controles penitenciarios de requisa y los cuestionamientos de realizar audiencias presenciales con presos condenados a prisión perpetua que suman nuevas causas en su contra forman parte, de base, de un combo de situaciones que provocaron el estudio de cambios a futuro en el edificio del Polo Judicial.

Pero uno de los temas que más preocupación generó apunta a cómo uno de los tres peligrosos internos que estaban siendo juzgados ingresó a la sala 15 de juicio orales, la más grande del Polo Judicial, con un arma de fabricación casera de importante tamaño, las denominadas chuzas.

Justamente, el arma blanca que escondía y luego portó el reo Hugo Esteban “Mecha” Arredondo fue una de las pruebas más importantes que incorporó la instrucción que lidera la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, quien viene reconstruyendo desde el miércoles los momentos previos y posteriores al momento de la agresión. La tumbera fue secuestrada en los pasillos de la sala de debate para ser peritada.

Claudia Ríos y el reo que la atacó.

El Sol accedió a una imagen del arma que escondió y luego usó el condenado a la pena máxima para perpetrar el hecho. A simple vista, demuestra que mide unos 15 centímetros, presenta base ancha con un acabado en punta y filo de los dos lados. Había sido envuelta en una tela gris y negra.

Desde un principio, de acuerdo con fuentes que trabajan en el caso, señalaron que se trataba de una chuza que podría haber generado un daño físico importante en la humanidad de la representante del Ministerio Público y la joven estudiante de Derecho que presenciaba del debate y que también fue atacada por Arredondo. Más porque fue colocada en el cuello de la fiscal Ríos.

Por estas y otras pruebas, como el análisis de las cámaras que registraban el proceso oral que tenía en el banquillo al Mecha Arredondo y otros dos reos de la cárcel de Almafuerte, la fiscal Lazo imputó este viernes al principal apuntado por intento de homicidio y lesiones leves (dos hechos) en concurso real.

El imputado prefirió no declarar y volvió al lugar donde se encuentra purgando la pena máxima, el pabellón 5.4 de máxima seguridad de Cacheuta.

Por el caso fueron pasados a disponibilidad ocho agentes penitenciarios que estuvieron involucrados en todos los movimientos de traslado del trío de reos desde la prisión lujanina, entre ellos, un jefe. La hipótesis principal sostiene que Arredondo ocultó el arma blanca tumbera en la zona de los glúteos desde que salió del penal.

El ataque se produjo cuando el debate contra el trío de presos, quienes estaban en el banquillo por atacar a otro en el citado complejo, llevaba 10 minutos. La víctima ya había declarado. Los imputados pidieron ir al baño. Arredondo fue uno de ellos. Justamente, uno de los guardias declaró luego que le llamó la atención que este sujeto se bajara hasta el piso los pantalones cuando supuestamente hacía sus necesidades.