El chileno, de 25 años, cuando fue detenido en Tunuyán, un día después del ataque.

Daniel Alberto Vergara Acosta tenía pasado carcelario por distintos hechos, principalmente robos, cuando personal policial lo colocó en la orden del día. Volvió a la calle en marzo de este año luego de permanecer algún tiempo en Almafuerte y no paró de cometer delitos. El lunes 5 de junio, mientras ofrecía servicios para barrer veredas en viviendas de la Sexta Sección de Ciudad, atacó a una mujer española de 94 años. La encerró en el baño de su casa y la abusó sexualmente durante varios minutos. Antes de escapar de la propiedad, le quitó el teléfono y dinero en efectivo.

Un día después, cuando policías lo seguían de cerca luego de haber marcado su domicilio, fue capturado en Tunuyán. Un auxiliar de la Unidad Especial de Patrullaje de Capital, que se encontraba de civil y regresaba a su hogar luego de una larga jornada de trabajo, lo identificó gracias a los piercing que tenía debajo de los ojos, cuando el video de una cámara de seguridad que lo captó se había viralizado entre los principales investigadores.

El sujeto, oriundo de Chile y de 25 años, quedó inmediatamente detenido y fue imputado por abuso sexual agravado por la fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual Cecilia Bignert.

Este jueves por la mañana, en tiempo récord, el abusador reconoció este y otro hecho en un juicio abreviado inicial, 23 días después de que la jueza María Cristina Pieatrasanta le dictara la prisión preventiva. La misma magistrada, luego del arreglo entre el Ministerio Público y la defensa, condenó a Vergara Acosta a 10 años de cárcel, declarando su reincidencia.

Sorprendida

La historia del dramático hecho revelado por El Sol, tuvo su inicio la mañana del lunes 5 de junio, cuando ingresó un llamado al 911 advirtiendo sobre un hecho de inseguridad en calle Martínez de Rozas de la Sexta Sección de Ciudad. Una mujer nacida en España en 1928 aseguró que un hombre la abordó en la puerta de su casa y la sometió sexualmente en el baño.

La víctima aseguró que la tomó del pelo y la obligó a arrodillarse para que le practique sexo oral. Describió que le mordió la boca y el seno izquierdo mientras se masturbaba. Luego del ataque, el malviviente le robó 10.000 pesos y un teléfono celular.

Personal policial comenzó a trabajar en el caso e identificó al abusador gracias a una cámara de seguridad de la zona. Como el hecho ocurrió entre las 10.30 y las 11, realizaron un barrido durante ese lapso de tiempo y no tardaron en encontrarlo.

El sujeto era de pelo castaño, llevaba una escoba con cerdas de plástico en la mano derecha y vestía zapatillas blancas, pantalón gris y buzo oscuro marca Adidas. Se encontraba individualizado pero no identificado.

Mientras la investigación para intentar atraparlo avanzaba, Policía Científica trabajó en la escena y levantó rastros genéticos del agresor en el sanitario. Esa prueba, efectuada en el Laboratorio de Huellas Genéticas del Ministerio Público Fiscal, fue fundamental para conocer con precisión sus datos filiatorios.

Los detectives policiales y judiciales solicitaron que se haga una comparación con el banco de rastros de personas que están o estuvieron privados de la libertad en las cárceles locales y el resultado fue positivo con Vergara Acosta.

De esta forma, ordenaron su captura. Mientras era intensamente buscado por efectivos de Investigaciones, supieron que un sujeto había cometido un hecho similar tres días antes en el barrio Parque Norte de Las Heras.

Había utilizado el mismo modus operandi: esperó a que una mujer saliera de casa y la atacó en la vereda. Esa información llegó a los pesquisas y le mostraron la foto del sospechoso a la víctima de ese hecho, quien terminó reconociéndolo.

Así las cosas, al otro día durante la siesta, fue detenido en el Valle de Uco, imputado y pasó al penal, donde quedó alojado nuevamente.