Hay una cuestión que los políticos mendocinos no parecen haber comprendido del más reciente acontecimiento electoral. Sobre la sociedad, flota una densa capa de malhumor social que posiblemente haya empeorado con las últimas medidas económicas, puesto que toda la escala de precios se ha reajustado y, en apenas pocos días, somos más pobres de un sacudón. En otras palabras, no hay margen para que quienes estén compitiendo por distintos cargos públicos se permitan hacer chanzas o chicanas entre rivales e, incluso, se filmen haciéndolo mientras están en sus horarios de trabajo en la administración pública. La tolerancia a este tipo de situaciones es escasa en la sociedad, que ve pocas mejoras en su vida y más de una exigencia para cumplir a fin de mes con impuestos y tasas. No es simplemente cuidar las formas, sino entender que hay vecinos demandando respuestas a sus problemas diarios, ya que los servicios públicos, en algunos casos, dejan mucho que desear, a pesar de que son fuertemente financiados por la población. Más que empatía, implica reconocer que por fuera de la campaña la gente la pasa mal y requiere altura para enfrentar la situación.
No está para memes
