La Justicia federal de Mendoza comienza este miércoles a desenredar en debate oral uno de los procesos más importantes de la última década, puesto que quien se sentará en el banquillo de los acusados ha sido una de sus principales figuras. Los cargos son graves, por lo que es la oportunidad para que el Poder Judicial recupere su credibilidad y legitimidad en un juicio donde se analizarán las pruebas sobre presuntos hechos de corrupción. Es el momento en el cual los mismos tribunales tienen que resolver un escándalo institucional que no sólo es penal, sino político. La demora en la destitución del magistrado cuestionado en el órgano de control es un ejemplo de la puja de intereses, además de amiguismo. Incluso, en ese tiempo en el que la instrucción penal seguía su curso, se tomaban decisiones en un aspecto vital de la vida republicana, como las elecciones. Serán los tribunales mismos los que, ajustados a derecho y con las garantías que correspondan, den el mensaje de justicia que se necesita hacia los ciudadanos.
La hora de darles justicia a los mendocinos
