Pinavaria, el acusado, escuchando atentamente los alegatos iniciales.

En menos de un año, el único acusado por el crimen de la artista plástica bonaerense María Pía Persia llegó al juicio por jurados. Este lunes por la mañana, Francisco Benjamín Pinavaria Corvalán se sentó por primera vez en el banquillo de los acusados y en el transcurso de la semana doce ciudadanos -seis varones y seis mujeres.- determinarán su futuro.

El albañil llegó al debate imputado por de homicidio agravado por mediar violencia de género (femicidio) en concurso ideal con homicidio criminis causa -matar para consumar o alcanzar la impunidad en otro delito-, en concurso real con robo.

Persía, la víctima, tenía 49 años.

Con esa calificación, el joven de 22 podría recibir una pena a prisión perpetua, en caso de que el jurado popular se incline por la teoría del caso de la Fiscalía, representada por Carlos Torres -estuvo a cargo de la instrucción- y el fiscal en jefe de Homicidios, Fernando Guzzo.

No obstante, por el contrario, la defensa, a cargo de Francisco Castro, buscará imponer su hipótesis: que Pinavaria sólo le robó el celular a la víctima minutos antes de que la asesinaran, lo que el letrado consideró “un grave error” por parte de su cliente.

En ese sentido, Castro apuntó contra uno de los capataces de remodelación que se estaban realizando a mediados del año pasado en la casa que Persia había comprado en la Quinta Sección, como posible responsable del asesinato.

Durante la exposición de los representantes del Ministerio Público, sostuvieron que existen contundentes pruebas contra el acusado: ADN suyo impregnado la prenda de vestir que se utilizó como lazo para estrangular a la víctima, la filmación de una cámara de seguridad que lo muestra ingresando al domicilio y datos de geoposicionamiento del celular que le sustrajo a Persia, entre otras.

En la misma línea, la querella, representada por Lucas Lecour, señaló que el día que le quitaron la vida a la artista, Pinavaria no tenía que presentarse en la obra porque estaba lloviendo y, sin embargo, el acusado llegó una hora antes de su ingreso habitual al trabajo. Y destacó que cuando lo detuvieron tenía lesiones en las manos que coincidían con las que le produjeron a la víctima durante el robo fatal.

Así las cosas, una vez finalizados los alegatos iniciales, comenzaron a desfilar los primeros testigos de la causa: los tres hijos de Persia, su padre y una secretaria de la Fiscalía de Homicidios que determinó el recorrido que hizo el acusado antes y después del hecho de sangre a través de su tarjeta SUBE.

El debate se reanudará la mañana de este martes, jornada en la que desfilarán otros testigos de la Fiscalía. Se espera que entre el jueves y el viernes se realicen los alegatos finales y el jurado pase a deliberar, para luego dar el veredicto.

El hecho

La mañana del sábado 16 de julio de 2022, la artista plástica Persia fue hallada sin vida en su domicilio de la calle Joaquín V. González 283. El cadáver de la mujer, quien se había mudado a esa vivienda a comienzos de ese año, fue descubierto por un durlista y carpintero que estaba trabajando en las refacciones que ella estaba haciendo en su casa.

El obrero había desarrollado una relación de confianza con Persia después de haberla conocido años atrás en una obra que ella había realizado en un hotel mendocino. Por eso, era de los pocos trabajadores que tenía una llave de la vivienda. Un día antes del hallazgo, el trabajador había intentado contactar a Persia para hablar de los trabajos que estaban haciendo, pero no recibió respuesta.

Por eso, el sábado, el durlista se presentó en la casa y, al poder contactar a la mujer nuevamente, decidió subir a la planta alta para buscarla. Fue allí que la encontró tendida boca abajo en el piso de un depósito, sin signos vitales.

Debido a que había olvidado su celular en su domicilio de Godoy Cruz, fue a buscarlo para dar aviso a la línea de emergencias 911 e inmediatamente se activó el protocolo de femicidio debido a los primeros indicios en la escena.

Posteriormente, la autopsia reveló que la causa de muerte fue un estrangulamiento con una campera animal print, utilizada como lazo, que fue encontrada en la escena del crimen. Además, se detectaron golpes en diferentes partes del cuerpo de la víctima, incluyendo la cabeza, el rostro, el cuello, los brazos y las piernas.

Las primeras averiguaciones arrojaron que dos sujetos fueron vistos en diferentes momentos de la mañana del viernes en las inmediaciones de la casa de Persia: el durlista y Pinavaria. Sin embargo, los análisis de ADN comprometieron solamente al joven albañil, quien fue detenido en El Algarrobal, Las Heras, el martes 19 de julio.

Sólo nueve meses después de su detención, Pinavaria llegó a debate y un jurado popular determinará antes del viernes si es o no culpable del asesinato de Persia.