Adrián Sporle es un defensor de 27 años sin gran protagonismo en el fútbol argentino. Surgido de Banfield y con breve paso por el Dundee United de Escocia, actualmente juega en Arsenal.
Pero el lateral izquierdo tiene una particular historia con Godoy Cruz: directa o indirectamente, lo amargó tres veces. Y dos de esas acciones que tuvieron como protagonista al “verdugo” del Tomba pudieron cambiar el destino del equipo mendocino.
El gol que no fue
Godoy Cruz llegó a la última fecha del Torneo Transición 2016 liderando la zona A, con un punto de ventaja sobre San Lorenzo.
El 22 de mayo de 2016, el Tomba perdió el clásico ante San Martín de San Juan. Por eso necesitaba una ayuda de Banfield, que visitaba a San Lorenzo.
En tiempo de descuento, con el partido 1 a 1 en el Nuevo Gasómetro y con Banfield atacando, llegó un centro desde la derecha que encontró a Sporle solo por el costado contrario. Sin embargo, el defensor no acertó al arco, errando un gol increíble.
Con ese punto, San Lorenzo terminó con 34 en el grupo A, uno arriba de Godoy Cruz (al perder en San Juan, cerró con 33).
Si hubiese entrado ese cabezazo de Sporle, el Tomba pasaba a la final (que San Lorenzo luego perdió con Lanús).
La salvada milagrosa
El 21 de abril de 2018, Godoy Cruz se jugaba la chance de quedar a un punto de Boca y soñar fuerte con el campeonato.
Corría el descuento y empataba cómo visitante con Banfield. Entonces, un rápido avance dejó al inolvidable Santiago “Morro” García cara a cara con el arquero local. El uruguayo definió con su habitual jerarquía, con un suave toque, y cuando la pelota estaba por ingresar al arco, apareció Sporle para sacar el balón en la línea.
Con esa igualdad en uno, el equipo que dirigía Diego Dabove se quedó en 47 puntos, a tres del Boca, que finalmente se consagró campeón.
El gol que no dolió tanto
Este jueves, por la fecha 11 de la Liga Profesional, Sporle se volvió a cruzar en la vida de Godoy Cruz.
Ahora con la camiseta de Arsenal, anotó de cabeza, a los 38 minutos del primer tiempo, la apertura del marcador.
Por suerte para el Expreso, está vez la “maldición Sporle” no provocó grandes dolores de cabeza: el equipo reaccionó y terminó ganado 3 a 2.
Con información de Olé.
