La del domingo fue una noche movida para los efectivos de la División Homicidios: hubo tres hechos de sangre con dos víctimas fatales en Godoy Cruz, Las Heras y Capital y los detectives estaban tras los pasos de los autores. También investigan si dos hechos estaban relacionados porque, de acuerdo con los primeros trabajos investigativos y análisis de declaración de testigos, los autores podrían ser los mismos.
Los ataques ocurrieron entre las 21.50 y las 23.50 y en todos se utilizaron armas de fuego. De acuerdo con fuentes de los expedientes, quienes quedaron a cargo de la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, el autor de uno de los ataques fue reconocido por un testigo presencial y se encontraba con pedido de captura.
Por orden cronológico, el primero de los crímenes sucedió en zona de calles Montes de Oca y Lamadrid del barrio Parque Sur de Godoy Cruz. La víctima fue Marcelo Javier Rojas, nacido el 17 de marzo de 1974. Lo conocían como Gula y presentaba un frondoso prontuario.
En la escena se vivieron momentos de tensión mientras trabajaba Policía Científica: vecinos comenzaron a agredir a los efectivos y esto motivó la presencia de Infantería para resguardar la integridad física de los uniformados.
Lo cierto es que una primera hipótesis sostenía que la víctima, de 48 años, había intercedido en una riña que protagonizaba su hijo con otro hombre minutos antes de las 21.50. Sin embargo, con el paso de las horas, esa versión no quedó del todo acreditada debido a que era incierto si esa pelea realmente existió.
Un testigo fue quien explicó a la policía que pasaba con su auto por la citada intersección cuando observó a una persona tirada sobre el piso. Agregó que otro sujeto se encontraba a su lado y solicitaba ayuda. Frenó la marcha y trasladó al herido hasta el Hospital Lencinas. Con el paso de los minutos confirmaron que el hombre que se hallaba al lado del herido era su hijo.
Un médico de guardia fue quien confirmó que la víctima ingresó fallecida al nosocomio. Los policías tomaron contacto con su hijo y se encontraba en estado de shock. Mucho no pudo aportar pero señaló que protagonizaba una pelea con un hombre identificado como Jorge Barloa -conocido en la zona como Jorgito– y su padre intercedió.
Agregó que el sospechoso sacó un arma de fuego y disparó contra su padre a sangre fría. El proyectil dio en la cabeza de Marcelo Javier Rojas y el agresor abandonó la escena corriendo.
Confirmado el asesinato, mientras se buscaban testigos, Policía Científica se trasladó hasta el teatro del hecho para realizar los primeros trabajos de búsqueda de pruebas. Sin embargo, los habitantes de la zona comenzaron a tirar piedras contra el personal uniformado.
En el lugar ya se encontraban integrantes de Infantería, Unidad Especial de Patrullaje, Comisaría 50º y 27º y debieron utilizar armas largas con postas de goma para resguardar la integridad física de los policías que desarrollaban diversos trabajos en el lugar. Producto de los piedrazos, dos movilidades resultaron dañadas.
Fuentes policiales consultadas por este diario contaron que Rojas Díaz presentaba una importante cantidad de antecedentes carcelarios desde 1991, como robo agravado, lesiones, tentativa de hurto, abuso de armas, resistencia a la autoridad, usurpación y tenencia de armas. Además, varios integrantes de su familia fueron investigados por hechos de sangre hace muchos años en Godoy Cruz, entre otros delitos.
Misma moto
Dos horas después se produjeron otros dos hechos de sangre en Ciudad y Las Heras. Los ataques podrían estar relacionados porque los agresores -serían dos¬- se movilizaban en una moto de iguales características: una Rouser negra.
El primero de esos hechos sucedió en el barrio Aeroparque y tuvo como víctima a Lucas Agustín Celán, de 18 años. El joven recibió seis balazos en distintas partes de su cuerpo cuando se encontraba a metros de su casa y debió ser internado con pronóstico reservado.
La policía tomó conocimiento del caso cuando ingresó un llamado al 911. Uniformados fueron desplazados hasta el lugar, la manzana 27 del citado complejo, y hablaron con un grupo de testigos. Estos coincidieron en sostener que dos sujetos que pasaron por el lugar en una moto Rouser negra comenzaron a disparar contra la víctima, quien quedó tendida sobre una vereda.
Los efectivos solicitaron permiso al Centro Estratégico de Operaciones (CEO) para trasladar al joven hasta el Hospital Lagomaggiore y así lo hicieron. Allí fue recibido en la guardia y un médico diagnosticó que presentaba un disparo en el tórax, cinco en el glúteo izquierdo y otro en el derecho con orificio de entrada y salida. De inmediato, Celán fue llevado a Terapia Intensiva donde quedó alojado con pronóstico reservado.
Minutos después ocurrió otro ataque en un barrio colindante, el San Martín. La víctima fatal fue Santiago Manuel Robledo -alias Ñoqui– y los autores serían los mismos que actuaron en el Jardín Aeroparque. Los policías que hablaron con este diario señalaron que desarrollaban los primeros trabajos de la novedad ocurrida minutos antes cuando el personal de seguridad del efector público les informó que había llegado hasta la guardia un motociclista transportando a un hombre herido de bala.
En ese momento, el estado de la víctima, quien había recibo un balazo en el pecho y perdía mucha sangre, era gravísimo. Apenas los médicos tomaron contacto con el lesionado, constataron que había fallecido.
Comenzaron a trabajar en el caso y supieron que los disparos habían ocurrido en la manzana F del barrio San Martín. Entrevistaron a la esposa de Robledo, una mujer de 31 años, y contó que el hombre se encontraba en la calle cuando pasaron por el lugar dos hombres en una moto Rouser negra. Agregó que comenzaron a disparar y que se dieron a la fuga hacia el interior del barrio.
Los investigadores consultados por este diario solicitaron reserva en los primeros momentos de la instrucción. Pero aportaron que trabajaban ambas novedades en conjunto para intentar dar con los autores de los hechos y determinar qué tipo de relación tenían Celán con Robledo.
