Mendoza recuperó parte de los puestos de trabajo perdidos durante la pandemia.

La crisis económica argentina, la presión impositiva y la falta de habilidades para ocupar los puestos de trabajo que se generan, son algunas de las razones por las qué en Mendoza los índices de desocupación bajan, pero el empleo registrado sigue estancado.  

Las estadísticas indican que se recuperó gran parte de los empleos perdidos durante la pandemia, y que la tasa de desempleo se redujo más que en el resto del país, pero la provincia mantiene “dificultades” para incorporar nuevos trabajadores al sistema registrado, advirtió el Consejo Empresario Mendocino (CEM).

A los problemas arrastrados por el coronavirus se suman los problemas macroeconómicos del país, la inflación y la presión impositiva, como factores mencionados por empresarios y economistas a la hora de entender por qué el empleo no avanza.

Puestos de trabajo

“La actividad económica crece, pero eso no necesariamente eso va a generar empleo registrado, a veces no implica más contrataciones, sino hacer reacomodamientos, que el empleado trabaje más horas”, analizó el economista Adrián Acevedo.

El especialista señaló que “los parámetros van cambiando” y que “hay puestos de trabajo que requieren otras habilidades a las que tienen quienes buscan empleo”, como si la demanda fuera por un lado y la oferta por otro.

Según los últimos datos de Manpower Group, la mayor parte de los puestos para cubrir son los vinculados a la Calidad, Logística y Seguridad e Higiene, operarios de bodegas y turismo. También viene en crecimiento la economía del conocimiento. El sector del software ya es el tercero en cuanto a las exportaciones que genera en Mendoza.

CV.

En la provincia se recuperaron 21.000 puestos de trabajo formales de los 28.000 perdidos a causa de la cuarentena impuesta por el coronavirus, de acuerdo con los datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) del Ministerio de Trabajo de la Nación.

Esto es positivo si se mira el vaso medio lleno, sin embargo, el CEM alertó por un estancamiento del empleo privado en los últimos dos años, que ubica a Mendoza “prácticamente en los niveles de 2012, debido a inconvenientes para crear trabajo en cantidad y calidad suficientes.

Ver también: Mendoza recuperó puestos de trabajo pero registra un estancamiento del empleo privado

El Consejo planteó la necesidad de apuntar contra la carga tributaria que tienen las empresas, y que esa reducción de los costos laborales no salariales esté compensada con la generación de empleo formal.

A esos tipos de programas ahora los ven más necesarios que aquellos que apuntan a subsidios e incentivos, como Mendoza Activa, Enlace y Enlazados, implementados por el Gobierno provincial para salir de la crisis de la pandemia. Por ello, pidieron una baja de impuestos relacionada a la contratación de personal.

El impacto de la crisis económica

La actividad económica en la provincia muestra buenos indicadores si se mira la recaudación de Ingresos Brutos, un impuesto que se cobra sobre la facturación. En los primeros nueve meses del 2023 las arcas provinciales recaudaron $75.968.326, es decir, un 88% más que en igual periodo del año pasado ($40.405.415), según la Administración Tributaria Mendoza (ATM).

El movimiento de la economía se ve, pero no llega a resolver los problemas de la gran mayoría de la población, señalaron desde la Federación Económica de Mendoza (FEM).

“La Argentina tiene muchos problemas estructurales en lo macro. Nos estamos recuperando de la pandemia, el crecimiento es bueno pero el parate fue muy importante”, señaló Dalmiro Barbeito, presidente de la Cámara Empresaria de Constructores Independientes de Mendoza (Cecim).

La obra pública es un gran motor del empleo y de la economía en la provincia, pero la inflación y la brecha entre la moneda argentina y la estadounidense genera más inconvenientes.

“Quedan contratos fuera de precio si no se ajustan a la par de la devaluación del peso, y hay falta de material, esto hace que se alarguen los plazos de la obra, que afecta sobre todo a las Pymes constructoras, que tienen que ser prudentes a la hora de cotizar una obra”, sostuvo Barbeito.

Si bien la pandemia tuvo su impacto, el problema es más amplio, según los economistas consultados. “Mendoza atraviesa un proceso de desindustrialización. Está alejada geográficamente, no tiene puertos, y la economía se va desestabilizando. El modelo productivo está agotado. El turismo no está explotado en todo en su esplendor”, comentó Acevedo.

Y es en este punto donde varios empresarios apuntan a la minería y miran a San Juan, como provincia que amplió su matriz productiva, tema puesto en discusión hace tiempo en Mendoza.