El Día de la Lealtad evidenció la división en el Gobierno nacional, sin la participación del presidente Alberto Fernández en ningún acto, la ruptura con el kirchnerismo y la fractura en la Confederación General del Trabajo (CGT).
El 17 de octubre encontró al peronismo fragmentado entre sectores con distintos rumbos hacia el 2023. La dupla presidencial sigue distanciada, mientras los movimientos sociales intentan fortalecerse sin quedar siempre atrapados bajo la órbita de la Casa Rosada.
“Nosotros necesitamos que el avión aterrice. Después cambiamos el piloto. Pero trabajamos para que el avión aterrice. Nosotros y Sergio (Massa)”, dijo un importante dirigente de La Cámpora que estuvo presente en el acto por el Día de la Lealtad que la agrupación que conduce Máximo Kirchner organizó junto al sindicalismo K en la Plaza de Mayo.
A ese “piloto”, ministro de Economía, le piden que saque una suma fija para los trabajadores y que avance en un plan de congelamiento de precios.
El vínculo entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner ha sido intermitente a lo largo de los tres años de gestión. El cambio de Gabinete sin consultas hizo enfriar aún más la debilitada relación.
En el kirchnerismo aseguran que el mandatario hace lo que hace porque “tiene una psicología compleja” y porque está buscando fortalecerse para competir en las PASO del año que viene. “En el albertismo tienen una mirada de agrupación. Piensan que pueden sacar 8 o 9 puntos en una interna y así estar mejor que en el 2019″, advirtió un referente de La Cámpora.
A su vez, hay diferencias respecto a las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que no son las que el kirchnerismo considera posibles de cumplir, especialmente las relacionadas al gasto público y el déficit fiscal.
Por su parte, la CGT también sigue enfrentada y su división quedo expuesta. El sector de los “gordos” y los “independientes” están enojados con el presidente por no consultarlos en la designación de Kelly Olmos en el ministerio de Trabajo; y con La Cámpora, a quienes ven sobrerrepresentados en las listas legislativas.
“Se nos dijo que la CGT era parte del Gobierno, pero la CGT no está sentada donde se define la política. No queremos romper el peronismo ni ningún frente pero sí queremos peronismo con trabajadores y trabajadoras”, afirmó uno de los secretarios generales, Héctor Daer, durante el acto que hicieron en Obras Sanitarias.
Alberto Fernández no participó de ningún acto. “Si llamaba, podría haber venido”, se excusaron en el kirchnerismo sobre la jornada que se realizó enfrente a la Casa Rosada. La convocatoria fue acotada para lo que suele movilizar el camporismo y el sindicalismo K, donde está el gremio de Camioneros.
El mandatario tampoco fue invitado al acto donde estuvieron el Movimiento Evita, Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa (CCC). Sin embargo, para evitar cortocircuitos, Fernando “Chino” Navarro, dirigente cercano al presidente y líder del Evita, lo acompañó al acto que protagonizó en Cañuelas.
