Pasó la Fiesta Nacional de la Vendimia 2022, pero la polémica continúa. La novela de la reina de Guaymallén sumó un nuevo capítulo este martes, con el intendente Marcelino Iglesias lanzando fuertes críticas a las elecciones de soberanas, a las que calificó como “frívolos concursos de belleza”
“Este Honorable Concejo Deliberante tomó la decisión de dar el debate y suprimir el auspicio del Estado a los frívolos concursos de belleza que disfrazan las elecciones de reinas vendimiales, que marginan a la inmensa mayoría de las mujeres y que claramente exponen a quienes participan, dando una imagen sesgada y equivocada de lo que deben ser sus auténticos derechos”, aseguró Iglesias este martes, en su mensaje anual con el que dejó oficialmente inauguradas las sesiones ordinarias para el periodo 2022.
“Una decisión justa, muy necesaria en esta época y en consonancia con el departamento que queremos y estamos construyendo”, agregó el cacique radical.
Guaymallén prohibió por ordenanza la elección de la reina departamental de la Vendimia, pero exsoberanas de la comuna se negaron a acatar esa norma y organizaron una vendimia paralela, donde fue electa Julieta Lonigro. El caso se judicializó y llegó a la Suprema Corte, quien ordenó al municipio a participar de los eventos vendimiales con una representante, aunque dejó en manos de Iglesias el mecanismo para elegirla.
Hasta el gobernador Rodolfo Suarez se involucró en la polémica y propuso que Sofía Grangetto, reina de Guaymallén de 2020, extendiera su mandato y volviera a representar al departamento. El intendente aceptó la sugerencia para cumplir con la medida judicial. Pero este martes dejó en claro su opinión contra las elecciones de soberanas vendimiales.
“Justamente hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es un momento adecuado para reflexionar y poder avanzar en la elaboración de normas y el desarrollo de conductas que apunten a la equidad y el respeto”, indicó en su discurso.
Y agregó: “La discusión generada es nada más que la consecuencia de querer cambiar algunas de las denominadas tradiciones cristalizadas en el tiempo, pero que claramente atrasan en el sentido de la igualdad de género“.
“Bienvenido sea el debate, pero aclarando que no se detiene el transcurso del tiempo frenando las manecillas del reloj. La historia avanza y aquellos que pretenden detenerla sólo logran exponer sus propias limitaciones“, concluyó Iglesias.
