El área de coronavirus del Hospital Central está a pleno. Los trabajadores sanitarios llevan más de un año enfrentando a la pandemia. Cómo se vive el día a día en el centro asistencial de referencia de la provincia.

“Estamos siempre al 100%”, comentó a El Sol Claudia López, coordinadora de las UTI COVID del centro asistencial de la calle Alem.

La profesional sanitaria es uno de los engranajes que hacen funcionar la maquinaria del hospital. Antes de la pandemia, el Central contaba con 38 camas críticas (22 en terapia y 16 en unidad coronaria).

Actualmente, las plazas críticas ascienden a 55 y a ellas se les suman 6 box rojos. Además, están concluyendo la ampliación de entre 7 y 10 camas más que comenzarían a estar operativas a partir de la semana que viene.

Las mejoras en infraestructura han permitido que el personal pueda hacer frente a la pandemia “sin dejar de atender a nadie”.

Con respecto a los recursos, a pesar de que el hospital compró y pagó por adelantado, López sostuvo que actualmente “cuesta mucho” conseguir algunos medicamentos que están en falta “en todo el mundo”, como sedantes y bloqueadores neuromusculares.

Los pacientes internados

“Clínica está llena”, reconoció la coordinadora de las UTI COVID y explicó que todos los pacientes que están internados tienen neumonía bilateral, no hay ninguno leve.

“Vemos que son más jóvenes que el año pasado. Es la gente que no le toca vacunarse, básicamente”, indicó la profesional sanitaria.

Y advirtió que las neumonías que se detectan actualmente son más severas, pero no pueden atribuir si esto corresponde a una nueva cepa o a una consulta tardía por parte de la persona. Al ser más jóvenes, toleran más los síntomas y conviven más tiempo con ellos antes de acceder a la consulta, pero “cuando llegan están bastante mal”.

Se trata de individuos “muy jóvenes, de 30 a 45 años. En este momento, el paciente más viejo que tenemos en la terapia, tiene 69 años. No es un paciente viejo”, remarcó.

En cuanto a los contagios, generalmente los mismos enfermos o sus familiares reconocen que el paciente estuvo en una fiesta clandestina o en juntadas: “No digo que todos, pero sí muchos. Y contagian a sus familiares: padres, hijo, sobrino”.

Con respecto al tiempo de internación, los pacientes críticos deben aislarse 21 días desde el inicio de los síntomas y luego necesitan una PCR de control que de negativo.

Sin embargo, actualmente “a muchos pacientes la PCR de control da positiva. No una, ni dos, tres veces. Entonces va siendo mucho más tiempo los días que necesitan de aislamiento respiratorio. Se ha extendido comparado con el año pasado”, advirtió López.

Si bien la coordinadora de UTI no puede asegurar científicamente qué paciente tiene qué cepa, su impresión personal es que aquellos que se han contagiado con la “cepa vieja” desarrollan un cuadro más leve.

“Hemos tenido un paciente de 85 años, que se vacunó, pero que tenía un deterioro psicorgánico leve, había tenido un ACV y la verdad es que nunca lo ventilamos, estuvo cinco días en la terapia y pasó a sala”, comentó.

A su vez, además de las personas que llegan al hospital desde centros de salud u otros establecimientos de baja complejidad, hoy también admiten a pacientes de obras sociales “que están colapsadas y no tienen donde recibirlos y eso es feo, porque la verdad es que es gente muy joven”.

De cara a los próximos meses, López no percibe un panorama muy alentador, desde su punto de vista. “Tenía esperanza de que bajen los casos, pero veo que no. Así que creo que puede ser un poco peor que ahora”, lamentó.

Al hacer referencia a la mortalidad, sostuvo que desde durante el primer cuatrimestre del año fue del 30% sobre un total de poco más de 300 pacientes y dijo que, en comparación con otros centros asistenciales, no es una cifra alta.

Relajarse sale caro

López destacó el esfuerzo y el compromiso del personal sanitario, aunque también reconoció el cansancio como consecuencia de la pandemia.

En ese sentido, dijo que les genera tristeza ver a las personas jóvenes contagiadas y que, aunque no tengan antecedentes o comorbilidades asociadas, sus cuadros son muy delicados.

“Cuando tocó trabajar con esto, sabía que no iba a ser fácil, que no había vacuna y sabíamos poco del virus. También que me exponía, es más, me enfermé. Pero bueno, yo acepté al desafío. Sin embargo, veo que hay gente, no todos, que no responde, no se cuida. Hay que respetar las medidas”, destacó.

Y agregó: “Cuando veo a la gente sin tapabocas, haciendo fiestas clandestinas, me parece muy mal porque es como que no toman conciencia. Ni siquiera hacen un esfuerzo para cuidarse y a sus familias”.

E indicó que al agotamiento del recurso humano se le suma que, a pesar de estar vacunados, pueden enfermarse. Si bien este año, los aislados por COVID 19 son menos que en 2020, también representan reemplazos ya que ante la falta de personal, no realizan rotaciones.

Acompañamiento terapeútico

Para poder continuar haciendo frente a la alta demanda de la pandemia se instaló una carpa de la salud donde el personal sanitario obtiene contención.

Entre los momentos más “feos” que deben atravesar los trabajadores se encuentra el del informe, cuando deben comunicarle a un familiar que el paciente está a punto de fallecer o que ya ocurrió.

Si bien con o sin pandemia, no es una tarea fácil, por los protocolos establecidos las personas no ven a sus seres queridos en los hospitales, lo que hace que dar este informe pueda ser aún más duro.

“Hay personas a las que les decís que un familiar va a morir y, al no verlos, no sabe si les estás diciendo la verdad o no y no pueden hacer el duelo”, sostuvo.

Sin embargo, resaltó que la implementación del protocolo de despedida, para que algunos puedan acceder a ver a sus familiares, “cuando los ven tan mal ya se dan cuenta de que la cosa no va bien y es distinto”.

Así, también desde Salud Mental ofrecen contención para los familiares de los pacientes que se encuentran en esta situación. “No es fácil aceptar que un ser querido va a morir, les avisamos nosotros y hacemos que los contacten para que los vayan conteniendo y preparando”, indicó.