El Presupuesto Participativo se expandió en el país a principios de los 2000 como una nueva forma de gestión pública mediante la intervención de los vecinos en el destino de los recursos municipales. Pero con el paso de los años fue perdiendo impulso y, actualmente, en Mendoza, sólo Godoy Cruz y Maipú lo aplican de manera sostenida. 

La iniciativa fue tomada de Brasil por organizaciones civiles en distintas partes del país que, junto a la movilización popular provocada por la crisis del 2001, le pidieron a los gobiernos locales mayor participación. Esto se tradujo en que los ciudadanos puedan presentar proyectos y votarlos para que la comuna los ejecute.

“Esos movimientos fueron buscando institucionalizarse en distintos ámbitos a partir de que la sociedad comprendió la necesidad de una apertura en las gestiones, particularmente en los espacios municipales, para que asumiera responsabilidades más amplias por estar más cercanos a la gente y con posibilidad de más rápida resolución de los planteos de la ciudadanía”, explicó la politóloga Eliana Luna

En la provincia, este sistema quedó instalado en Godoy Cruz y Maipú, mientras el impulso que venía desde el principio de la primera década fue quedando en el camino a causa de la desaparición de las organizaciones que aglutinaban a los vecinos. 

“Con el tiempo fuimos incorporando tecnología para llegar a más vecinos, con votación online. La participación varía, desde el 2001 a la fecha ha tenido altibajos, en la última convocatoria votaron alrededor de 7 mil vecinos”, contó César Cattaneo, director de Participación Ciudadana del municipio godoycruceño.

En años anteriores, las obras elegidas fueron la construcción del techo del Club Villa Hipódromo, un playón recreativo en la Plaza Sargento Cabral, el Paseo de los Poetas, ampliación del salón de la asociación 29 de Enero, remodelación de la plaza Fray Mamerto Esquiú, playón del barrio Bicentenario, entre otras.

“Las obras que los vecinos han podido elegir, porque ninguna se descarta, son variadas, infraestructura para instituciones, realización de playones deportivos o ampliación de espacios públicos”, indicó el funcionario.

Algunas de las que se someterán a votación este año, a partir de agosto, son un nuevo espacio para skaters, la remodelación de la rotonda del Puente Olive, la recuperación de la Unión Vecinal Barrio Parque, cierre del playón deportivo del barrio Supe.

En Maipú, asimismo, se implementa este proceso en el cual la población participa en la distribución de los recursos del municipio, que al igual que en Godoy Cruz, se eligen proyectos antes de diseñar el presupuesto del año siguiente.

En este caso, con el programa Participación Activa y Responsable (PAR), la gestión pretende “resolver necesidades de distintas organizaciones” de distintos ámbitos, como educación, deporte, productores rurales, entre otros. El último año se votaron iniciativas para mejorar plazas y uniones vecinales, para comprar materiales para clubes, arreglar calles, contratación de personal para instituciones, entre otras.

“En 16 años se han ejecutado más de mil proyectos. En la última edición tuvimos un récord de participación de 16 mil personas. Las organizaciones se presentan y se votan las viables. Se están ultimando detalles para hacer el próximo lanzamiento“, contó Hernán Sartori, director de Presupuesto Participativo.

Entre el destino de los fondos estuvieron las siguientes iniciativas: equinoterapia en Pempa, Plaza Bº Casa Soñada, mejoras en la plaza Bº Flores, reacondicionamiento del playón deportivo del Club Social Villa Seca, alfabetización y cultura en la escuela Badín, contratación de profesionales en centros de jubilados.

En Luján de Cuyo implementan un sistema similar en el que los vecinos presentan sus iniciativas, pero es el municipio el que los elige. En 2018, el por entonces intendente Omar De Marchi lanzó “Luján 100×100” a través del que la comuna financia el total o parte de los proyectos en concepto de subsidios, destinados a compra de materiales, espacios públicos, adquisición de insumos.

Desde la intendencia de la Ciudad de Mendoza indicaron que están preparando una propuesta para avanzar en esta iniciativa que supo aplicar en 2011, pero se dejó de hacerlo.

Por qué no se aplica en más municipios

“Esto aporta legitimación social y mejora de la obra, porque los vecinos aportan su opinión sobre el espacio que luego van a utilizar. Pocos interpretaron la iniciativa”, dijo Cattaneo sobre por qué fue perdiendo impulso.

Luna, por su parte, le atribuyó a la desaparición a una baja de la participación comunitaria que había surgido como consecuencia de la crisis a inicios del siglo.

Desde 2011 ha ido bajando porque la cantidad de organizaciones ha disminuido y son casi nulas. Fueron perdieron los recursos para sostenerse porque se eligió acompañar otra agenda, como la del medio ambiente, el género o la juventud”, explicó la ex presidenta de Favim Acción Ciudadana.

Para Luna, este es un indicador preocupante en cuanto a la calidad democrática, “porque no hay organizaciones defendiendo esta agenda, lo que hace que haya menor control de la actividad política”.