Tanto los expertos como los mismos funcionarios del Ministerio de Educación de la Nación advierten que las escuelas no han sido focos de contagios de coronavirus. A partir de una muestra de 5.926 escuelas se registró que tan solo se contagió el 0,16% de los alumnos y el 1,03% de los docentes. Pese a ello, Alberto Fernández anunció la suspensión de las clases presenciales en el Área Metropolitana de Buenos Aires. La medida rige desde el próximo lunes y por dos semanas.

Pese a los datos y a que, la mayoría de los contagios registrados se contrajeron fuera del ámbito educativo, Fernández no sólo contradijo las cifras oficiales, las recomendaciones científicas nacionales e internacionales sino también a sus propios funcionarios que habían garantizado la continuidad escolar.

En contra de la virtualidad

Nicolás Trotta, el ministro de Educación nacional, se enteró por televisión de los anuncios. El Presidente ni siquiera le notificó el giro radical. “No podemos comenzar las restricciones cerrando las escuelas. Si tiene que haber una disminución de la presencialidad para restringir la circulación de personas, no debería implicar la suspensión absoluta de las clases en las aulas como primera medida”, había expresado el titular de Educación pocas horas antes, tras una sesión del Consejo Federal en el que le había pedido a sus pares provinciales sostener las clases presenciales.

De acuerdo con los resultados aportados por las autoridades del Gobierno, tras la llegada de la nueva ola, hubo un aumento de los casos en las escuelas que acompaña al rebrote general, pero una muy baja positivización que indica que en los colegios no se está reproduciendo el virus.

En comparación con el primer mes, en el que solo se había contagiado el 0,17% de los docentes y alumnos, entre el 17 de marzo y el 12 de abril se infectó el 0,71% de la comunidad educativa, en línea con la curva ascendente en la Ciudad. No obstante, de los casos que se aislaron preventivamente por contacto estrecho dentro de una misma burbuja, dio positivo luego solo el 0,012%.

“La positivización de los contactos estrechos es la forma de medir si están generando brotes en la escuela. El número se mantuvo estable respecto del reporte anterior, por lo que lo más probable es que la mayoría de los contagios de docentes y alumnos se estén generando fuera de la escuela. Por el contrario, la escuela funciona como un espacio de detección rápida que ayuda a cortar la cadena de transmisión comunitaria del virus”, expresaron en la Ciudad, cuyos funcionarios también se enteraron del cierre por televisión.

La postura de Fernández y la de los especialistas

Este jueves, en una entrevista con Radio 10, el Presidente intentó justificar el cierre escolar. Habló de que “las madres se agolpan en las puertas de las escuelas”, de que “los chicos intercambian barbijos” y cargó contra el transporte público.

En realidad, los datos muestran que el 50% de los chicos va caminando a la escuela. A un 20% lo llevan en auto y tan solo un 30% se mueve en transporte público.

El miércoles, solo un día antes de los anuncios presidenciales, Trotta se mostró junto a la secretaria de Acceso a la Salud, Sandra Tirado, y algunas de las máximas referencias en epidemiología e infancia. Todos compartieron que la escuela, protocolos mediante, es un lugar y que, en caso de ser necesarios, deberían tomarse restricciones en otras actividades fuera del ámbito escolar.

Por su parte, Omar Tabacco, presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría, enfatizó durante el encuentro que los chicos no son especiales transmisores y que el aumento de contagios en las escuelas está por debajo de la media del crecimiento a nivel poblacional. 

Desde mediados del año pasado, hay evidencia que confirma que los chicos no son grandes propagadores del virus. Incluso los papers que analizan los retornos masivos a las aulas en Europa muestran que tampoco la escuela contribuye a expandir significamente el virus ya que es de los pocos espacios donde se puede ejercer control sobre los protocolos.

Por si fuera poco, la última recomendación del comité técnico europeo que asesora a la OMS minimiza la propagación de las nuevas cepas de COVID 19 en el ámbito escolar. “Incluso con la propagación más amplia de variantes más infecciosas, no hay evidencia de que las escuelas contribuyan de manera importante a la transmisión comunitaria. Medidas como el distanciamiento físico, las máscaras, la higiene de las manos y la ventilación, aplicadas de manera apropiada para la edad, deberían permitir que las escuelas permanezcan abiertas incluso con un número cada vez mayor de personas infectadas en la comunidad”, plantearon.