Hace muchos años, la ropa se lavaba a mano y esa sí era una actividad tediosa. Sin embargo, con la invención del lavarropas, la tarea es bastante más sencilla. Pero ojo, no es simplemente meter la ropa sucia, poner la medida indicada de jabón y listo. Como dicen algunas madres y padres, hay que separar la ropa por color antes de lavarla.
La mayoría de las personas ignora la composición de las prendas que usa. Si debe lavarse en agua fría o caliente, el material de la tela y los símbolos de la etiqueta. Hay una recomendación muy popular a la que muy pocos le hacen caso: separar por colores, prestando atención especial a cada prenda, y luego lavarla.
Al separar las prendas por colores se garantiza la durabilidad de la ropa y su calidad. Se evita que los pigmentos se desprendan y tiñan las otras telas, causando un posible desastre.
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Mezclar la ropa blanca con la morada y la negra en el lavarropas con agua y jabón puede ser desastroso. Garantizar el buen estado de las prendas al salir de la lavadora es la razón por la que se debe separar todo.
Para separar la ropa, primero se apartan las de color, luego las prendas oscuras y al final las blancas. Es recomendable lavar las de colores cálidos por un lado y las de colores fríos por otro. Es decir, los rojos, amarillos y naranjas van de un lado. Los morados, azules y grises de otro.
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Para dar una limpieza adecuada a las prendas de color, sin que se destiñan, se debe seguir algunos consejos. El principal es lavar la ropa con una temperatura adecuada. El agua fría evitará que los colores se mezclen.
Si la prenda es nueva, hay que lavarla por separado y a mano las primeras veces. No hay que ignorar las etiquetas. Allí está la información de cómo reacciona la tela a la temperatura del agua y los riesgos de decoloración.
