Detenidos e incomunicados. Así quedaron los cuatro apresados que tuvo la investigación por el secuestro de más de tres kilos de cocaína después de una persecución que se desarrolló por tres departamentos, la semana pasada.
Fueron Policías contra el Narcotráfico (PCN) los que lideraron la pesquisa durante varias semanas luego de que se trabajaran el dato que aseguraba que un hombre identificado como Ariel Gustavo Gil, oriundo de calle Caseros de Godoy Cruz y nacido el 4 de mayo de 1982, se dedicaba a la venta de drogas, principalmente cocaína, a grandes escalas.
Junto con este hombre, su pareja, Mariana Cristina Ramírez (34), su hijo, Rodrigo Agustín Gil (20) y otro hombre llamado Juan Alexander Rojas (30), el nexo en el barrio La Gloria, terminaron tras las rejas a disposición de la Justicia federal.
Para los detectives, se trata de una banda familiar “nueva” y el secuestro del polvo blanco, además de dinero en efectivo de dudosa procedencia –31 mil pesos– y un arma, fueron el puntapié para trabajar otras líneas con el objetivo de conocer adónde iba a ser comercializado el cargamento.
Ver también: La peligrosa banda que se enfrentó a tiros con la policía
Lo cierto es que la detención de estos cuatro sospechosos se produjo el miércoles 21 por la tarde, un día después del feroz tiroteo entre ladrones y policías en la estación de servicio Axion de calle Sarmiento de Godoy Cruz durante una compra-venta de dólares. ¿Qué tiene que ver este hecho con el secuestro de la droga? Hubo una relación indirecta.
La respuesta está en que los policías de la PCN seguían el lunes por la tarde una camioneta Ford EcoSport negra por el Acceso Sur hacia el norte porque tenían el dato de que dos hombres estaban trasladando un cargamento de drogas en ese vehículo. Los pesquisas tenían el dato de Ariel Gil como dueño de esa mercadería y fueron tras él.

Ese día, todo hacía pensar que se iba a desplegar el allanamiento para secuestrar la droga, debido a que observaron que la EcoSport llegar a hasta una casa, por lo que policías de la División Búsqueda de Prófugos, que se encontraban desarrollando tareas propias por la zona, decidieron dar apoyo.
Sin embargo, la PCN no efectuó la medida esa jornada para seguir sumando pruebas y cada área de Investigaciones siguió con sus trabajos.
Los efectivos de Prófugos llegaron hasta la Axion y allí dieron con una banda de malvivientes que asaltaba a una familia lavallina, que llegó hasta el lugar con el objetivo de vender dólares, pero había sido engañada a través de la red social Facebook.
En realidad, se trató de un asalto y los efectivos lograron detener a tres sospechosos después de un intenso fuego cruzado.
Por su parte, la PCN continuó con la pesquisa narco y, al otro día, el martes, decidió moverse para secuestrar la droga.
Montaron vigilancias en los domicilios investigados y vieron salir la camioneta EcoSport negra que habían seguido un día antes. Dos hombres iban en la parte delantera del vehículo y uno de ellos llevaba una mochila oscura.
Al escuchar la voz de alto, decidieron darse a la fuga. Hubo una persecución y lograron perder de vista a los detectives.
Sin embargo, perdieron el cargamento: arrojaron la droga en las inmediaciones del Hospital Italiano. Allí recuperaron el bolso y detectaron que había tres ladrillos de cocaína que hicieron un peso total de 3,050 kilogramos. También, un arma de fuego calibre 9 milímetros marca High Power con cuatro cartuchos y sin número fabril.
Los sujetos que se movilizaban en la camioneta continuaron su rumbo y volvieron hasta el barrio La Gloria.
Allí fueron detenidos por efectivos de la Unidad de Acción Preventiva (UAP9), que había prestado apoyo a la PCN.
Minutos después se desarrollaron otras dos capturas en la intersección de calles Cerro Trapal y Cerro Siete Colores. Fueron una mujer y su hijo que se movilizaban en un Fiat Palio gris y que estaban vinculados con la investigación, tal como revelaron fuentes policiales.
Así las cosas, el principal apuntado, Ariel Gil, era el hombre a investigar. Los sabuesos buscaban vínculos para conocer el destino de la droga y para eso iban a analizar los teléfonos celulares secuestrados, con el objetivo de interiorizarse cuáles fueron sus últimas comunicaciones.

Por su parte, su mujer, Mariana Ramírez, y el hijo de ambos, Rodrigo, se cree que también tenían relación directa con la distribución de la droga, detallaron fuentes policiales consultadas por este diario.
En último orden, Rojas, con domicilio en el barrio La Gloria, también era uno de los apuntados para conocer más detalles con respecto a la relación que mantenía con Gil.

Más incautaciones
Los policías de la PCN continuaron trabajando en la causa y este lunes secuestraron dos vehículos que serían de los principales responsables de la organización.
De acuerdo con información a la que accedió El Sol, los efectivos recibieron información que sostenía que personas relacionadas a la organización habían retirado vehículo de las viviendas cuando se desarollaron los allanamientos la semana pasada y los ocultaron en otras propiedades.
De esta forma, con las nuevas pruebas, se dirigieron hasta el barrio Antártida Argentina, lugar donde se encontraban los rodados.
En una propiedad de calles Julio Cortazar y Elías Villanueva, incautaron un Fiat Siena blanco y un VW Vento gris.
El nuevo secuestro se sumó a lo ya incautado la semana pasada, por lo que, en total, fueron cuatro los autos que quedaron a disposición de la Justicia.

