No hubo policías muertos de milagro. Cuatro delincuentes contra dos efectivos en una estación de servicio de Godoy Cruz.

Se encontraron de frente y sacaron sus armas de fuego. De un lado, querían detenerlos. Del otro, escapar. Una escena muchas veces vista entre quienes buscan aplicar la ley y los que intentan violarla.

Hubo un: “Alto, policía”, pero nada sirvió para frenar el intento de huida de los cacos, quienes acababan de golpear y asaltar a una familia lavallina durante un intercambio de divisa extranjera. Habían pactado encontrarse a través de redes sociales y todo se trató de un engaño para robarles.

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Segundos después, comenzaron los tiros. Uno de los cuatro sujetos del hampa terminó herido con un balazo y capturado con otros dos sospechosos.

El hecho ocurrió el martes a las 19 sobre el carril Sarmiento y Alberti y motivó una importante intervención de la fuerza.

Los policías que intervinieron en el hecho, de la División Búsqueda de Prófugos de Investigaciones, no sufrieron lesiones.

Este diario accedió a los detalles del caso que es investigado por la Justicia y que tuvo como principales actores a los presuntos malvivientes, identificados como Rodrigo Gustavo Lazzarini (31), oriundo de calle Chiclana de Gutiérrez, en Maipú –quien, de acuerdo con las fuentes consultadas, fue reducido mientras perdía sangre del hombro izquierdo y tenía una pistola calibre 9 milímetros a su lado que podría ser una réplica–, Diego Ariel Molina (29), con base en el barrio Soeva de Godoy Cruz, y Jesús Duilio Camus (44), un ex boxeador, también de ese departamento, quien viene protagonizando delitos desde hace casi 20 años. El trío tiene una lista interminable de antecedentes.

El cuarto integrante de la banda no estaba identificado pero los pesquisas analizaban una serie de pruebas para intentar capturarlo.

El inicio, en detalle

Detrás del hecho que alertó a los vecinos ubicados hacia el norte de la estación de servicio Axion hubo una historia, la de los policías de Investigaciones que participaron en el tiroteo.

Comenzó minutos antes de las 18 del martes, mientras desarrollaban tareas propias por la zona de calles Tiburcio Benegas y San Martín de Godoy Cruz y prestaron apoyo a otra área de la Dirección que integran, la que trabaja casos de narcocriminalidad.

Los efectivos, uno de ellos, subayudante (se reservan sus identidades), informaron sobre su ubicación al CEO y solicitaron acompañar a una movilidad de la Policía contra el Narcotráfico (PCN), que también profundizaba una pesquisa y seguía el recorrido de una camioneta Ford EcoSport por el Acceso Sur.

Los policías de la PCN llegaron hasta el cruce con Sarmiento y continuaron la marcha hacia el este, siempre siguiendo el camino de un auto sospechoso.

Los ocupantes de ese vehículo frenaron en una vivienda y los pesquisas prefirieron continuar con la investigación sin irrumpir en el lugar. Un día después, este miércoles, allanaron y secuestraron tres kilos de cocaína.

Por su parte, como no intervinieron en el caso, los dos integrantes de Búsqueda de Prófugos decidieron ir a comprar una gaseosa a una estación de servicio ubicada cerca del lugar, la Axion de Alberti y Sarmiento.

Apenas llegaron, se encontraron con una escena de inseguridad: cuatro sujetos, tres de ellos armados, rodeando un Chevrolet Corsa Classic con, al menos, tres ocupantes de una misma familia.

Habían llegado desde Lavalle. En el interior había una niña de unos cinco años, describieron fuentes consultadas por El Sol.

Uno de los malvivientes se paró frente al Corsa y apuntó directamente al conductor para que no avanzara.

Se trató de una escena típica de robo para consumar el acto delictivo, evitar la fuga de las víctimas y escapar con el botín, agregaron los detectives.

Los policías, al detectar el hecho de inseguridad, decidieron actuar. Se colocaron los chalecos antibalas y salieron de la movilidad en la que circulaban. Caminaron por la vereda y les gritaron a los cuatro malvivientes.

Ese fue el momento de mayor tensión, debido a que los dos policías, con sus armas reglamentarias en la mano, se encontraron con los delincuentes apuntándoles.

Estaban frente a frente y comenzaron los disparos. Los ladrones fueron quienes abrieron fuego en primera instancia. Los policías respondieron (cuatro veces) y comenzaron las corridas. “No hubo muertos de milagro”, contaron los testigos a este diario.

Segundos después de la balacera, los policías de Búsqueda de Prófugos solicitaron apoyo y llegaron a los pocos minutos colegas de la PCN, Delitos Sexuales, UMAR y UAP, entre otros, e iniciaron un operativo cerrojo.

Los policías que usaron sus pistolas calibre 9mm contaron que habían observado que uno de los ladrones perdía sangre del hombro izquierdo y que había escapado corriendo hacia el oeste.

Policías de la UAP siguieron el rastro de sangre y encontraron al herido debajo de un puente sobre calle Cerro Trapal, a unos 200 metros del teatro del hecho. Sus cómplices también huyeron hacia esa zona pero dos de ellos terminaron siendo capturados.

Controlada la situación, los investigadores entrevistaron a una de las víctimas. Un hombre detalló que había pactado con otra persona encontrarse en la estación de servicio para un intercambio de dólares (al parecer, vender) pero se encontró con cuatro malvivientes que intentaron sustraerle la moneda estadounidense.

Uno por uno

El sospechoso herido fue identificado rápidamente por los detectives: Rodrigo Gustavo Lazzarini, soltero y albañil nacido el 27 de julio de 1989. El arma que llevaba, bañada en sangre, también fue incautada por los efectivos. Lo venían investigando por otros hechos vinculados al robo de vehículo. “Era un polirrubros, le hacía a todo”, contó un investigador.

Tenía una pistola marca Canas Magnum calibre 9 milímetros negra con tachas de plástico de ese mismo color. No tenía cartucho ni balas en la recámara, por lo que se investigaba si se trataba de una réplica.
Presenta antecedentes desde el 2016 por robos, amenazas y lesiones.

Por su parte, Jesús Camus resultó ser el hombre más conocido para los detectives. No tardaron en reconocerlo tras ser reducido.

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Este hombre, nacido el 27 de noviembre de 1976, salió de la cárcel el año pasado. “La cantidad de delitos y condenas que tiene es interminable”, detalló otra fuente policial. Lo cierto es que fue investigado por robos, tenencia de arma y hasta estupefacientes.

A principios del 2016, El Sol realizó un informe sobre él, después de que lo atraparan en la casa de sus padres, propiedad que utilizaba para refugiarse cada vez que se cometía un delito.

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Diego Ariel Molina (nacido el 11 de febrero de 1991) fue el último de los detenidos. Este joven, también tiene pasado carcelario y antecedentes por desobediencia y lesiones y amenazas en contexto de violencia de género.