Los investigadores Roger Penrose, Reinhard Genzel y Andrea Ghez lograron el Nobel de Física 2020 por sus descubrimientos en torno a los agujeros negros y su relación con la Teoría de la Relatividad, y por hallar en el centro de la Vía Láctea uno de ellos, anunció la Real Academia de las Ciencias Sueca en Estocolmo.

El anuncio del premio de Física sigue al de Medicina, el lunes, que fue para los virólogos estadounidenses Harvey J. Alter y Charles M. Rice y el británico Michael Houghton por el descubrimiento del virus de la hepatitis C.

Los agujeros negros supermasivos son un enigma de la astrofísica, sobre todo por la manera en que llegan a ser tan grandes, y su formación es objeto de muchas investigaciones.

Los científicos piensan que devoran a una velocidad inaudita todos los gases emitidos por las galaxias muy densas que los rodean.

Como son invisibles, sólo se pueden observar por contraste, viendo qué fenómenos generan a su alrededor. Una primera imagen revolucionaria fue revelada al mundo en abril de 2019.

La astrofísica y la física cuántica, que se centra en el estudio de lo infinitamente pequeño, eran favoritas para este Nobel 2020, según los expertos.

El Premio Nobel de Física recayó en 2019 en James Peebles “por sus descubrimientos teóricos sobre la cosmología física”, un premio que compartió con Michel Mayor y Didier Queloz, los descubridores del primer “exoplaneta que orbita una estrella similar a la del Sistema Solar”.