Fiel a su estilo patotero, prepotente e imponiéndose por la fuerza, hace diez años Guillermo Moreno tuvo que intervenir y solucionar un reclamo que había llegado a la Secretaría de Comercio Interior por parte de la Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza (CAFIM). Al igual que ahora, los productores locales se habían puesto en alerta porque la habilitación de la importación de durazno afectaba directamente la rentabilidad del negocio local.
En esa ocasión, la intención era comprar durazno a muy bajo precio proveniente de Grecia que, junto con Argentina, se ubica en el lote de las cinco principales plazas en el desarrollo industrial de esta fruta. De hecho, grandes cadenas de supermercados, como Carrefour y las marcas asociadas al empresario Víctor Fera, habían reservado contenedores de durazno industrializado para ser traído a la Argentina a partir de una oferta muy conveniente que había llegado desde el país helénico, pero que iba a provocar una crisis en el mercado nacional y provincial.
A Moreno le costó algunas horas entender el planteo que llegaba desde Mendoza, donde se concentra casi la totalidad de la producción argentina. Primero fue algo reticente y puso reparos. Pero, cuando comprendió cabalmente el asunto, actuó con rapidez y salteó las formalidades.
Quienes vivieron aquella situación lo recuerdan así. Hubo cruces de llamados telefónicos con Moreno a altas horas de la noche hasta que confirmó que el problema había sido solucionado.
El desenlace llegó con la prohibición de la importar durazno hasta tanto no se hubiese cubierto el mercado local con materia prima argentina. Si una vez comprada la producción nacional existía un faltante, ahí se autorizaba la licencia, pero con aranceles que permitieran manejar precios similares a los de acá, ya que en Grecia la producción y venta de duraznos había sido subsidiada y lo hacía altamente competitivo.
La diferencia con el panorama actual es justamente esa. Desde el gobierno y el sector productivo mendocino han hecho el mismo planteo a las autoridades nacionales que dieron luz verde a la importación de durazno desde China, pero, lejos de la actitud expeditiva del hombre fuerte que supo tener el kirchnerismo en Comercio Interior, todavía no hay respuestas ni explicaciones.
