Fue una escena poco común, que mostró algo de magia entre tanta dura realidad en plena siesta mendocina. Una camioneta negra muy vieja ingresando con tres Reyes Magos improvisados, llenos de regalos para los niños, en uno de los asentamientos más complejos de la provincia: el BAP, en Rodeo de la Cruz. Por unos instantes, todos fueron chicos… Las caras de felicidad de grandes y pequeños, a la vera de las vías del tren.
Magia en el asentamiento
