Los vecinos de calle Lamadrid de Las Heras la conocen como la “Boli”. Esta mujer nacida el 23 de enero de 1976, fue marcada como vendedora de estupefacientes al mejor estilo narcomenudeo por los pesquisas de la Brigada de la Policía Federal local el 20 de mayo. Este jueves por la noche fue detenida por tenencia y comercio de cocaína, principalmente. En su poder, tenía más de un kilo y medio de esa droga.

Un dato revelador, que sorprendió a los detectives, es que el estupefaciente que comercializaba en una casa con fachada de despensa estaba tan estirada (se desconoce con qué tipo de productos) que muchos de los clientes que la consumían terminaban internados, se desprende de los trabajos de campo.

En pocos días de investigación, lograron sorprenderla y capturarla en su domicilio ubicado en una esquina cuya calle no tiene nombre, a unos 150 metros del cruce con Dorrego: durante la requisa, le hallaron casi un kilo y medio de cocaína, un poco de marihuana y le secuestraron dinero en efectivo.

Fuentes judiciales (la causa quedó en manos del juez Walter Bento) contaron que la “Boli” fue identificada como Inés Soledad González (44). Y agregaron que ya había tenido roces con la Justicia en el 2008: efectivamente, entre los antecedentes le figura una causa con condena por violar la Ley 23.737.

Lo cierto es que el procedimiento se desarrolló en horas de la noche para lograr el efecto sorpresa, cuando en la zona reinaba la tranquilidad. Y los policías irrumpieron con la orden de allanamiento luego de que confirmaran que varios sujetos llegaban hasta el lugar señalado, que simulaba ser un quiosco tradicional pero no “vendía ni una Coca Cola”, tal como contaron las fuentes.

Al realizar la requisa (también trabajó la UIC II) hallaron en una bolsa de nilon transparente y de grandes dimensiones 1.452 gramos de cocaína; otro envoltorio conteniendo 9 gramos (dosis) y un poco de picadura de marihuana (3 gramos).

Además, durante la medida incautaron 3.620 pesos que, se sospechan, serían producto de la comercialización.

Después del secuestro, hasta el lugar llegó el personal de Gabinete Científico de la Policía Federal Mendoza (realizó el test orientativo) y confirmó que se trataba de clorhidrato de cocaína.

Esto está ligado en que, durante los trabajos de campo, testigos que hablaron con los efectivos comentaron que la droga que vendía la Boli no era de buena calidad.

Detallaron que mucho de los consumidores terminaron internados con diferentes dolencias, las que serían producto de un elemento de corte utilizado por la mujer.