Las estadísticas no son otra cosa que una herramienta moderna para planear y plantear políticas públicas destinadas a modificar o consolidar cierto comportamiento de la sociedad. En nuestra edición de hoy, publicamos un informe basado en estadísticas oficiales, de las que se desprende que las armas blancas son las más utilizadas para matar en nuestra provincia. Pero, además, planteamos en ese informe las diferencias de criterios que tienen el Poder Judicial y el Ministerio de Seguridad para contabilizar los hechos de sangre en Mendoza.

    Lo único que nos indica esto es que alguno de los dos lo está haciendo mal, o quizás los dos se están equivocando en la manera de procesar los datos. Lo cierto es que, sin estadísticas confiables, difícil es, luego, implementar una política desde la cual el Estado mejore con eficiencia una situación en particular. Si las estadísticas generan dudas, ¿cómo es posible que se las pueda tomar como diagnóstico? En este caso son los homicidios, pero si esto pasa en otras áreas, es más que preocupante la diferente sistematización de datos. Con estadísticas confiables se puede mirar para adelante. De otro modo, errar el camino se hace muy fácil.