Me acuerdo de la cara de Marcelo Bielsa cuando fuimos eliminados del mundial de Japón. Tenía los ojos grandotes como pollito haciendo caca. Después dicen que en el vestuario lloró, bueno no era para menos, ¿qué querían?¿que hiciera una kermesse? Y los argentinos, mejor dicho la AFA, mejor dicho Grondona que es el dueño de la AFA y a veces parece que también de los argentinos, le aceptamos la renuncia sin antes hacerle un reconocimiento en homenaje al fracaso obtenido. Pues bien, ahora dirige a la Selección Chilena y no sólo la dirige, sino que la clasificó segunda, y no sólo eso, sino que la hace jugar bien, a veces muy bien.
    En Chile es más popular que la Bachelet, la gente lo quiere de una manera abrumadora, lo invitan a cenar los diplomáticos, el Gobierno lo va a escuchar a sus charlas, los medios de comunicación tienen altares donde la gente le reza, algunos quieren nacionalizarlo, otros quieren hacerlo presidente. Generalmente, cuando a una tribuna atestada de público eminentemente chileno le presentan a alguien que es argentino, sea artista, deportista o políticos, los chiflidos se escuchan desde Arica a Punta Arenas, en cambio, cuando lo presentan a Bielsa, las ovaciones hacen temblar asfalto y cemento. Nadie en la historia de Chile ha hecho consumir más pisco con los brindis que Bielsa. Hay una propuesta de que en las iglesias repartan estampitas de San Marcelo y que en las escuelas se den cursos sobre Táctica y Estrategia del Loco. Pues bien, ¿es tan así, realmente? Tengo mis dudas.
    Porque le robaron, así es. Mucha fama y mucho agradecimiento y mucho Chi, chi, chi…le, le, le, pero le sacaron de su oficina dos millones de pesos chilenos, algo así como cinco mil dólares. Yo sé, que con lo que cobra Bielsa, cinco mil dólares es como si se perdiera una red bus, pero está el gesto, caramba. Cómo le van a robar al más famoso de todos los chilenos que no es chileno. Cómo van a atentar con quien los puso en Sudáfrica 2010, con clase y con jerarquía. En fin, hay amores que matan y también hay amores que roban. Le convendría venirse a vivir a Mendoza así está en un lugar seguro. ¡Buahhh!