La convivencia es difícil y es momento de poner reglas claras. Qué se puede y qué no se puede. Cuándo y quién hace qué cosa y dónde. Deberes y derechos. Lo charlamos con el plumero y estamos intentando algunos arreglos básicos. Pero no es sencillo, hay que poner muchísima voluntad en este tiempo de encierro e incertidumbre. Por lo pronto decidimos vernos poco aunque es difícil en un departamento de dos ambientes. Lo que sí pudimos coordinar es que íbamos a ver la conferencia de prensa del presidente el viernes a la noche. Sabía que no sería un momento fácil, él es muy crítico y yo tengo ganas de creer en todo. Tengo tanta necesidad de ilusión que cuando el ministro de Coso Daniel Arroyo dijo que habían pagado sobreprecio porque la urgencia y coso me lo creí. Bueno, me lo creí hasta que “echaron” a quince funcionarios porque parece que una cosa es la urgencia y coso y otra el curro hecho y derecho. Tengo tanta necesidad de creer que estoy seguro que esos quince jamás volverán a trabajar con el gobierno coso.

– ¡Vengan que empieza! –le grité a Plumi y su novia la Escoba. Ah, ya son novios, eso ocurrió durante la semana- estaba anunciado para las 8 y ya son y media.

– No empieza nada –me contestó- el presidente está hablando con Fontevecchia y nos deja a todos esperando, total sabe que no tenemos nada que hacer.

Una vez más, tenía razón.

Finalmente, una hora más tarde de lo anunciado, comenzó. La imagen era rara con el presidente rodeado de su jefe de coso y su ministro del coso y más allá, sin mesita para apoyarse ni vasito de agua, el ministro de Salud González Coso con cara de preguntarse: “¿Se me habrá levado la masa madre que dejé en el frasquito?”. Seguramente en el Conicet ya están preparando el paper “Cuarentena y masamadre, una relación simbiótica”.

Cuando aparecieron las filminas mire a Plumi de reojo.

– Peras y manzanas, esto es lo menos científico que vi en mi vida –dijo y creo que en parte para impresionar con su rebeldía a Escoba que lo miraba extasiada.

– Bueno, la curva está achatada, eso es innegable -dije, contento, una me tenía que conceder.

– Sí, da toda la impresión –resopló.

– ¿Viste?, vas a tener que reconocerlo -lo sentí como una victoria personal.

– Reconozco la impresión. Bah, estoy impresionado. ¿Hay alguien diciendo que la cuarentena no ha servido en lo sanitario? No. Entonces, ¿qué es esa necesidad de ratificarlo? Sí, ya sabemos, la cuarentena sirve para que no haya contagio, muchísimos en el país que estamos en condiciones de cumplirla, la cumplimos porque sabemos que es la única manera de no contagiarnos –pensó un segundo y preguntó- Esteeeeeem, ¿estamos en condiciones de hacerla? ¿Te depositaron del diario El Sol?

– No es momento, Plumi, por ahora podemos seguir cumpliendo la cuarentena. Fijate, el presidente, ¡cómo se nota que es profesor! –le comento y me fulmina con una mirada que… no, no es de condescendencia, es algo peor pero no logro desentrañar qué.

– Ah, claro –dice y Escoba me señala, me miran, le comenta algo al oído que lo hace reír. Estoy incómodo.

– Está explicando, es claro –insisto.

– Mr. Filminas le hace decir a esos números cosas que esos números no dicen. Por suerte está lleno de científicos el gobierno y le pueden aclarar que…

– Vas a venir con eso de que como no se testea no se puede decir qué número de infectados hay, te veo venir… -me anticipo a la crítica, es una estrategia que suele funcionar.

– Eso sólo para comenzar y sí, es así pero además la comparación entre cifras totales de fallecidos sin tener en cuenta la cantidad de población, la diferencia de tasa de mortalidad entre nuestro país que no testeó y Uruguay que sí. Yo entiendo que hace falta decir que el aislamiento funciona porque mucha gente ya no da más y quiere tirar todo al diablo pero esta sobreactuación que, además, compromete la credibilidad de profesionales serios, no hace falta. Porque, hablando de “dar la impresión”, como decís, a muchos nos da la impresión de que no se sabe bien dónde estamos parados y si no se sabe bien ¿cómo se toman las decisiones? –cuando se pone así es mejor cambiar de tema porque no he visto jamás plumero más testarudo.

– Bueno, hay que tener también en cuenta el humor social por eso la minis… –lo estaba diciendo al mismo momento en que me estaba arrepintiendo.

– ¡El gobierno no controla el humor social! Es al revés. ¡El humor social controla al gobierno! Son los ciudadanos quienes hoy están patrullando al gobierno y está bien que así sea porque están pasando cosas espantosas en todo el mundo. Y los periodistas deberían estar en la trinchera de la libertad ahora más que nunca. En Hungría se suspendió la democracia y te dan cinco años por difundir lo que ellos consideren “noticias falsas” igual que en Rusia; en Jordania el Primer Ministro tiene por ley el control de todas las publicaciones, hasta dibujos , antes de que se publiquen y puede prohibirlos, confiscarlos o lo que quiera; en India el gobierno llamó a todos los dueños de medios para que minimicen las críticas; en Egipto a una periodista de The Guardian le prohibieron trabajar después que contó que las cifras oficiales no eran verdaderas; en Yemen suspendieron al director de la agencia Saba porque que dio datos de los primeros contagiados; en Gran Bretaña denunciaron que la Asociación de Médicos pidió a médicos y enfermeros del sistema público de salud que no hicieran públicas las quejas por falta de equipos de protección, por no hablar de lo que pasó en China con el primer doctor que atendió a pacientes y que ya murió, ¿querés que siga?

– Bueno, en Argentina… -empecé a decir pero Escoba me señaló con el mentón de paja la tapa de la revista Noticias que había dejado sobre el sillón con la Primera Dama en pose Evita y no pude menos que bajar la cabeza y hacer como que me sacaba pelusitas imaginarias del pulóver.

Cambié de tema urgente.

– Mirá, es momento de racionalizar recursos. Está bien ayudar a toda esa gente que no tiene para comer.

– Sin dudas. Pero hace un mes que decenas de miles de empresarios están en problemas gravísimos y nadie se ocupa de ellos. Es más, les dicen “miserables”.

– Hay prioridades, ningún país puede…-estaba en medio de la frase cuando desde el fondo de la alacena escuchamos una voz desconocida. Una voz solemne, engolada pero a la vez, amistosa. Apareció entonces un paquete de yerba Canarias. Es increíble la cantidad de cosas que uno guarda en su casa sin darse cuenta y que estamos descubriendo ahora, obligados a convivir con ellas. Alguna vez me regalaron esa yerba uruguaya que es un problema porque está tan molida que te pasa por la bombilla, la dejé ahí al fondo y nunca más me acordé de ella. Hasta ahora.

– Discúlpenme, botijas, la interrupción, pero en el paisito hemos hecho algunas cosas.

Lo miramos incrédulos. ¿Qué podía enseñarnos Uruguay a nosotros? ¡Por favor!

– El 27 de marzo se anunció el Fondo Coronavirus, hecho con el aporte de dos meses de salarios de 15.000 funcionarios públicos que prestan servicios al estado, a los gobiernos departamentales, los entes autónomos, los servicios descentralizados, las personas con cargos políticos electos y designados, legisladores, intendentes, ministros, subsecretarios y cargos de confianza, un 20% del sueldo nominal, con la contribución de empresas públicas y bancos estatales; se gestionó el regreso de todos los uruguayos varados en el extranjero con las empresas de aerolíneas privadas; se flexibilizó el seguro de desempleo; hay préstamos a pequeñas y medianas empresas; aplazamiento del 60% de pagos de iva y monotributo, el resto lo pone el Estado; subsidio a monotributistas; todas las personas en situación de calle, a refugios permanentes; rebaja del inmobiliario a los productores agropecuarios; refuerzo de las tarjetas alimentarias y duplicación del dinero para comedores, cobertura del seguro del banco del estado a todos los médicos del país; el Estado pagará el 50% del alquiler de los desocupados, aumento de asignaciones para…

– ¡Basta! –grité. Tenía miedo que en cualquier momento hablase de “championes” o “moña suelta” pero además que medio paquete de yerba uruguaya escondido atrás del tarro de arroz que debe tener gorgojos como el que reparte el gobierno de Santiago del Estero venga a cuestionar que Argentina es país modelo es algo que no puedo soportar.

– Cada vez me convenzo más de que la peste nos ha revelado tal cual somos y más aún –dice Plumi ahora que se pone en filósofo- nos ha exacerbado en cualidades y defectos. Cada uno es más cada uno que nunca. El que es solidario, lo es más. El que es chorro, lo es más. Hoy hay gente que no sale a la calle porque quiere vivir. Y gente que sale, por lo mismo. Será necesario que los emprendedores, los bolichitos, los profesionales, las pequeñas, medianas y grandes empresas vayan levantándose cuando la peste pase y se vuelva a producir para poder vivir. No se reparte lo que no existe. Y el Estado es el que debe garantizar eso. Uruguay y muchos otros países lo están haciendo. Están pensando que hay un mañana después de la cuarentena. ¿Quién lo está pensando acá?

Busqué la pantalla del televisor donde el presidente miraba extrañado a la periodista del medio extranjero que le preguntó por la poca cantidad de tests y creí escuchar: “Felices pascuas, el coso está en orden”.

Después me di cuenta que no.

Que las pascuas no son felices y el coso, el coso está patas para arriba.