El juicio oral y público por el primer asesinato que provocó el enfrentamiento entre dos familias antagonistas del barrio Belgrano de Las Heras llegó a su fin este jueves y los acusados fueron condenados. Se trata de Cristian Navarro Llanos (27), alias el Negro, y la celadora Martha Lucía Méndez (54). Al primero lo acusaban de disparar contra la víctima, Jonathan Ramón Pescara (28), cuando intentaba defender a la familia de su esposa, mientras que la mujer estaba señalada de facilitarle el arma homicida.

El Tribunal Penal Colegiado, presidido por el juez Luis Correa Llanos, resolvió que eran culpables del hecho de sangre que se les reprochaba, por lo que Navarro recibió una condena de 13 años de prisión bajo la calificación de homicidio simple agravado por el uso de arma, y Méndez fue sentenciada a 12 años tras las rejas por el mismo delito, pero en calidad de partícipe necesaria.

Ver también: La “guerra” de familias en Las Heras: muertes y niños armados

Por su parte, Brian Walter Molina Cuello (18), quien estaba imputado por un abuso de arma durante el mismo episodio, terminó absuelto, aunque seguirá en prisión porque se encuentra purgando una condena por robo agravado que recibió en agosto del año pasado.

De esa forma, la decisión del tribunal se acercó al pedido de la fiscalía, representada por Darío Tagua, que había solicitado 19 años para Navarro, 14 para Méndez y 1 año y medio en suspenso para Molina. Por su parte, la querella había coincidido con el Ministerio Público y la defensa entendía que sus representados debían ser absueltos.

Pujado vs. Romero

El barrio Belgrano está situado en el distrito lasherino de El Resguardo, a pocos kilómetros del casco céntrico departamental, una zona considerada caliente por los especialistas en materia de seguridad. El día a día en ese sector no es fácil y las broncas entre sus habitantes siempre están presentes, generalmente, por problemas entre banditas delictivas de los diferentes complejos. Sin embargo, las familias también puede protagonizar este tipo de situaciones.

Uno de esos casos es el de los Pujado y los Romero, dos grupos que residen en viviendas contiguas, sobre calle Bufano. Desde hace tiempo, ambos clanes están enfrentados por diferentes razones: denuncias cruzadas, pedradas, tiroteos y demás episodios fueron empeorando la situación al punto de llegar a tener una víctima fatal.

Curiosamente, la primer vida que se llevó la “guerra” se trataba de una persona que no llevaba el apellido de ninguna de las dos familias, aunque estaba unida a una de ellas: Jonathan Pescara, un albañil que era pareja, y padre de los hijos, de una de las jóvenes Romero.

El joven y su mujer solían mantenerse ajenos a los enfrentamientos, pero el 1 de marzo del año pasado Jonathan se enteró de que los Pujado y sus amigos iban a atacar la casa de su suegra, por lo que fue en busca de un familiar de su mujer, le contó la situación y le dijo que fueran a defenderla.

Jonathan y el muchacho se dirigieron hacia ese lugar y se situaron en una esquina de la manzana B, frente a la casa de su suegra. Eran alrededor de las 18 cuando un grupo de, al menos, nueve sujetos llegó hasta ese punto de la barriada y comenzaron a apedrear la casa de los Romero.

En ese instante fue cuando el albañil les hizo frente e intentó mediar la situación, pero Martha Lucía Méndez, madre de los Pujado, llegó al lugar con una arma de fuego y se la pasó al Negro Navarro, un amigo de sus hijos, quien disparó contra Pescara, de acuerdo con el expediente.

Una de las balas hirió gravemente a Jonathan y, aunque fue trasladado rápidamente al Hospital Carrillo, murió a los pocos minutos.

En un principio, la causa llegó a tener hasta nueve sospechosos en la mira, ya que los familiares de la mujer de Pescara identificaron a todos los que estuvieron presentes ese día. Sin embargo, la participación de los diversos sospechosos era difícil de probar y en algunos casos ni siquiera correspondía imputarles algún delito. Pero las pruebas recolectadas durante el comienzo de la pesquisa, comandada por el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, apuntaban contra dos personas: Navarro y Méndez.

La mujer fue detenida 20 días después del crimen en plena actividad de una escuela lasherina en la que trabajaba como celadora, mientras que el Negro cayó el 13 de abril de ese año en calle Paraguay del distrito de El Plumerillo. A lo largo de la instrucción hubo otros detenidos pero algunos de ellos no llegaron al debate.

Casi ocho meses después del asesinato de Pescara, las familias nuevamente tuvieron un enfrentamiento que costó una vida, esta vez, la víctima fatal fue del otro bando.

Fue la noche del jueves 26 de octubre, Marcos Daniel (20) y Luis Antonio Pujado (31) fueron baleados a pocos metros del lugar donde murió Jonathan. El primero de ellos falleció producto de las heridas. 

Por el hecho fueron detenidos Jonathan Gabriel Osito Romero (20), su amigo, Luis Manuel Suarez Pederiva (19), y su padre, quien fue sobreseído. Esa causa aún se encuentra en plena instrucción, a cargo del fiscal de Homicidios Carlos Torres.