Nuestro país era uno de los mayores exportadores de vacas y de granos y por eso éramos conocido, por eso y por el tango, hasta que llegó Maradona y aquel partido con los ingleses. En aquellas épocas del granero, los granos que más producíamos eran los de maíz, trigo, centeno, cebada y otros. Hasta que, de pronto, hace unos años atrás apareció la soja y los otros granos comenzaron a perder posiciones en el escalafón. Si en estos tiempos andan ustedes por los campos del sur de Córdoba o de Santa Fe, van a ver campos de soja, de soja, de soja. Los campos están invadidos de soja.

    La soja es un invento chino, aunque su nombre es japonés, soja o soya. Es usada para una infinidad de productos que pueden remplazar a otros de origen animal. De pronto, con soja comenzó a prepararse todo, hay leche, aceite, jugo, chocolate, milanesas de soja y como siga la mano así van a aparecer teléfonos de soja, automóviles de soja. Sus habilidades son tan grandes que no sabemos hasta dónde puede llegar esta invasión sojera en el mundo entero.

    En los últimos trece años, las plantas que muelen los granos de soja aumentaron su producción 220 por ciento. En el 2007 calculan que van a llegar a 40 millones de toneladas de soja. Y nosotros seguimos preocupados por el vino. Acá nadie planta soja y deberíamos plantearnos la alternativa, porque parece ser una moda mundial. ¿No habrá soja malbec o cabernet sauvignon? En una de esas, ¡quién le dice!