La Justicia le dictó la prisión preventiva este miércoles a las trabajadoras sexuales acusadas de matar al sereno Walter Cardozo (51), ocurrido hace poco más de un mes en Palmira. Se trata de Giuliana Pérez (19) y Daiana Muñoz (28), a quienes atraparon en la escena del crimen.
Esta última también se encuentra acusada por el crimen de Nelson David Kaco Montenegro (37), ocurrido el año pasado en el oeste de Ciudad. Por esa causa le revocaron el beneficio de la detención domiciliaria, la cual había violado.
Las audiencias por ambos expedientes se realizaron casi en paralelo en los Tribunales de San Martín y de Ciudad, respectivamente.

Un juez hizo lugar al pedido de la medida de coerción que realizó el fiscal Gustavo Jadur para las meretrices, quienes se encuentran imputadas por el delito de homicidio criminis causa en concurso real con robo agravado por el uso de arma blanca en grado de tentativa, en calidad de coautoras.
Por ese hecho, que tuvo lugar la siesta del viernes 27 de diciembre, se encuentra prófuga una compañera de las mujeres, a quienes estas señalaron como la encargada de propinarle unos diez puntazos en el cuello a Pelusa Cardozo, el cuidador de la Casa de la Cultura de Palmira.
La hipótesis principal sostiene que la víctima había contratado los servicios de las tres mujeres y estas intentaron robarle. Ante la resistencia del hombre, una de ellas la atacó con un cuchillo que no fue habido.
Complicada
Por su parte, en el Palacio de Justicia el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello solicitó que le revocaran la prisión domiciliaria a Muñoz. Esto ante la posibilidad de que no le dictaran la preventiva en el Este y tuviese la posibilidad de volver a tener el beneficio.
No obstante, el resultado de ambas sesiones terminó complicando la situación de la joven, quien podría enfrentar dos juicios por homicidio en los próximos meses.
El crimen del Kaco Montenegro se registró el miércoles 30 de mayo de 2018 cuando fue hallado un cuerpo calcinado en uno de los ingresos al barrio Alto Mendoza II, más conocido como Fuerte Apache, localizado en el interior del barrio San Martín.

A las pocas horas cayeron Ángel Rafael Farías Toledo, más conocido como el Rafa, y Camilo Páez Reinoso, cuya captura fue ordenada por Pirrello a partir de las averiguaciones en el lugar.
Meses después, Agustina Farías Barroso y Muñoz, hermana y novia del Rafa, respectivamente, también fueron capturadas tras ser señaladas por testigos.
Tras la detención, el juez David Mangiafico, del Juzgado Penal Colegiado Nº 2, le dictó la preventiva a Muñoz, pero bajo la modalidad domiciliaria, pese a que el fiscal se había opuesto.

Así, sin pulsera o tobillera que la vigilara, Muñoz comenzó a pasar sus días detenida en la residencia rural de la Zona Este.
Poco más de un año después, Pirrello elevó la causa a juicio al finalizar la instrucción. Fue allí cuando policías fueron a notificar a Muñoz sobre esa situación y se encontraron con que la misma se había dado a la fuga.
