La medida de congelar salarios de funcionarios y tarifas de servicios públicos por seis meses puede verse, en principio, como un gesto de empatía social y de alivio al bolsillo de los que más están padeciendo la crisis. Pero, más allá de ese efecto inmediato, es un recurso para ganar tiempo y ver si en ese plazo aparecen soluciones o, al menos, se logra vislumbrar un futuro que sea un tanto más auspicioso.
En otras palabras, la consecuencia es cortoplacista y dista de la idea de tomar decisiones que afecten al fondo de la cuestión. De todos modos, es entendible: Mendoza, por sí sola, no puede escapar de los movimientos de la macroeconomía. Podrán impactar con mayor o con menor intensidad.
No más que eso. A nivel nacional, no hay diferencia. El recorte a los jubilados y una devaluación encubierta de 30% aventuran un impacto en los precios La duda pasa por saber qué sucederá cuando llegue la fecha de vencimiento. Y ahí sí el desenlace es incierto.
