La llegada de la estación en que el cutis oleoso es rey y no hay maquillaje que aguante me animó a probar de una vez un truco que había descubierto tiempo atrás, tan exótico como prometedor. 

Resulta que según cuenta Daniela, blogger mexicana cuya web recomiendo, y víctima de una piel muy grasa, su vida es otra desde que utiliza el mejor matificante descubierto hasta la fecha -suenen trompetas…-: la leche de magnesia! Sí, sí, leyeron bien, ese producto económico aunque bastante ajeno a los usos cosméticos (ejem), pero que contiene hidróxido de magnesio, un elemento capaz de mantener a raya toda oleosidad. 

¿Y realmente funciona? ¡Sí, funciona! El método de uso ideal consiste en traspasar una pequeña cantidad a un frasco con gotero 

Para aplicar, previo agitarlo vigorosamente, sólo una gotita en las áreas más oleosas de la cara. Luego se esparce con suaves golpecitos. No es recomendable colocarlo en toda la cara, ni en los párpados. Para mayor control de la oleosidad lo mejor es aplicarlo directamente sobre la cara limpia, y luego seguir con la rutina de cuidado facial habitual. Para un efecto más suave (lo más recomendable), utilizar después de la hidratante.

Si van a robárselo a la abuela, tengan en cuenta que la única variante que sirve es la de sabor original: las versiones con gusto a menta u otros sabores contienen azúcares que dejan la cara pegajosa.

El arma secreta menos pensada contra la oleosidad es ideal para salvar el maquillaje durante un evento u ocasión especial de alto verano. Para tratamiento prolongado de las pieles oleosas, consulten siempre a un dermatólogo…

¿Conocían este truco tan extraño?