Al abandonar la playa y luego del “after beach”, los mendocinos se sacuden la arena y salen de “carrrete”. Esto implica, pasarla bien, tomar algo y bailar hasta que los pies digan basta o que el reloj marque las cinco de la madrugada, el horario fijado por las ordenanzas municipales
Uno de los lugares de moda se ubica en el castillo, camino a Reñaca. Un taxi hasta allí, desde Viña, ronda los 80 pesos, aunque la distancia no es mucha, este medio de transporte en la zona costera es caro. Otra opción para llegar al boliche es la de abordar un micro por 8 pesos, suelen pasar toda la noche.
Una vez en el lugar, el ingreso se vuelve burocrático, revisan y analizan cada una de las identificaciones. El que no lleva DNI no entra. Durante la temporada nadie paga el precio real de una entrada, que es de entre 80 y 95 pesos (5.000 y 6.000 CLP) para mujeres y hombres, respectivamente, porque en las playas los RRPP los anotan en listas de descuentos y entregan precintos para que se diviertan en sus boliches.
La edad promedio de quienes concurren a este antro es de 25 años. Debido a que los comportamientos típicos adolescentes estallan de forma exponencial, no es recomendable para mayores de 30 años o para aquellos que no toleran estas situaciones; que son habituales en el verano y en estas salidas en grupos en las que unas y otras luchan por llamar la atención. Gritos, risas alocadas y bailes desaforados cantando al ritmo de “quiero rayos de sol tumbado en la arena” y otros hits del verano 2013.
Los chicos no escapan de la histeria, actitud “langui”, pecho inflado y trago en mano, se disponen a arremeter contra cualquier “femme”. En la noche siguen los coqueteos de la playa y los que se empezaron en Mendoza porque en el boliche es común encontrarse con la misma gente de siempre.
Los bailes, las charlas y el aire marino despiertan la sed. En cualquiera de las barras de las tres pistas se pueden tomar desde una cerveza de 709 mililítros a 32 pesos hasta un vaso de fernet,campari o pisco a 60 pesos, al igual que otros tragos por similar valor.
Sin importar el día de la semana, la diversión continúa noche tras noche desde Reñaca a Valparaíso. El “carrete” en la costa es imparable y los mendocinos lo disfrutan a pleno.
