Perú se ha convertido en uno de los destinos favoritos de los argentinos. Ahora con la posibilidad que tiene Mendoza de conectarse con un vuelo directo al país andino, en menos de cuatro horas se puede aterrizar en las tierras incas y disfrutar de una de las mejores gastronomías del mundo.

No solo Lima o el Machu Pichu son sus atractivos por excelencia sino que la “ciudad blanca” de Arequipa, ubicada al sur de Perú, se ha transformado en uno de los sitios elegidos para disfrutar de la arquitectura precolombina, degustar los mejores platos y remontarse al pasado con la vista de sus construcciones coloniales.

Arequipa es la ciudad que vio nacer al premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa. Es la segunda en población de Perú y se conoce también como “ciudad blanca” por sus construcciones hechas con piedra volcánica de las canteras de sillar. Además está rodeada de tres majestuosos volcanes: Misti, Pichu Pichu y Chachaní.

“Es una ciudad donde encuentras de todo un poco, el campo y la ciudad muy juntos, el catolicismo y la religión andina en las costumbres. Se pueden encontrar edificios del Siglo XVI como la Iglesia de los Jesuitas y además tiene una gastronomía privilegiada porque tiene ingredientes de todas las regiones del país”, relató Katlin, guía turística de la zona.

Una visita obligada es el centro histórico donde se encuentra  la Catedral con un alucinante museo donde se exponen piezas religiosas de oro y plata. 

Un lugar para no perderse es el Monasterio de Santa Catalina con más de 400 años de historia, ubicado en el corazón de la ciudad donde actualmente viven religiosas de claustro. Un recorrido por su interior permite ver sus paredes construidas con piedra volcánica del volcán Chachaní y del Misti, y su recorrido permite conocer la fascinante historia de quienes vivieron en esa enorme ciudadela.

En el Museo de Santuarios Andinos, además de cerámicas, textiles y metales, los visitantes pueden descubrir el universo de las momias. Dentro de su colección se encuentra la momia Juanita, descubierta en el año 1995 conservada a muy baja temperatura.

Siguiendo el recorrido por la “ciudad blanca” se hace imposible no caminar entre las canteras del sillar y conocer el proceso de extracción de la roca volcánica que hasta el día de hoy se observa en las construcciones arequipeñas.

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Tanbién se puede visitar el Museo Vargas Llosa que ofrece un recorrido por la antigua casona que vio nacer al escritor. Se puede conocer su historia, sus comienzos y su paso por la política. El mismo Vargas Llosa a través de un holograma relata su vida literaria mientras los visitantes recorren las diversas habitaciones de la casa.

Comida típica: el rocoto relleno es el plato arequipeño por excelencia. Se realiza a base de un fruto redondo muy picante relleno con la mejor carne condimentada. Se puede encontrar en todos los restaurantes de la ciudad.