Seguí una dieta equilibrada: el sistema inmune necesita un aporte adecuado de vitaminas y minerales para funcionar correctamente.
Peso adecuado: los extremos acaban con el sistema inmune, tanto si sobran como si faltan kilos, si no dispones de las calorías suficientes cada día o si te sobra grasa, las células no funcionan correctamente.
Evitá dietas rápidas: las dietas “milagrosas” o las pérdidas de peso rápidas por motivos diversos alteran el sistema inmunológico y lo dejan sin energía para defenderse.
Controlá tus ansias: si entrenás en exceso, si sentís agotamiento, cansancio o falta de energía, te fallan las defensas y se abre un agujero en tus defensas por el que entran las infecciones. En cambio si practicás ejercicio de forma habitual, adaptándote a tu nivel, edad y cambios en la vida, tus defensas se hacen fuertes.
Buscá aire libre: intentá hacer ejercicio al aire libre, donde tus pulmones se pueden oxigenar y se limpian. Evitá hacer deporte en ciudades contaminadas o en gimnasios donde se acumulan muchas personas que pueden ser una fuente de infecciones.
