Por su parte, el Gobierno mantiene lo ya dicho: un crecimiento de 4 por ciento, mientras que analistas más cautos hablan de 2 por ciento. Pero, en cualquiera de los casos, las variables van a ser el trabajo y el salario, con los demás componentes negativos: vaciamiento, inflación, etc. La cuestión es contraer la calidad de vida de los sectores populares, y entonces, la crisis, una vez más, que la paguen los de abajo. Para el Gobierno, la variable es el gasto público y con el cual puede agregar demanda a la economía, con gastos, creciendo más que los impuestos. O puede quitar demanda con impuestos, subiendo más que los gastos. En el primer caso, la política fiscal será expansiva; en el segundo, la tendencia será de contracción: eliminación de subsidios a servicios públicos, como está ocurriendo en Mendoza con el transporte de pasajeros y la energía eléctrica.
Ahorro o superávit significan bloqueo al crecimiento fiscal, ya que a menor dinámica económica, menor crecimiento de la recaudación. Los gurúes ortodoxos y los grandes medios de prensa, voceros de los intereses antinacionales y antipopulares, niegan la variable del gasto público como elemento de dinámica económica. Y la actividad es menor cuando el gasto público es menor, al igual que el gasto privado. La contratación del gasto –público y privado- contrae los impuestos. Sin gasto fiscal y privado no hay recuperación del nivel del crecimiento. Por el contrario, provoca recesión.
GASTO PÚBLICO Y RECESIÓN
El FMI afirma que Argentina tendrá crecimiento cero este año, una afirmación más que temeraria y que le da letra a los gurúes neoliberales nativos.
