Carlos Gabriel Ozán viene arrasando con todo. El sábado el boxeador lasherino consiguió su novena victoria como profesional en la misma cantidad de presentaciones, al derrotar por nocaut al misionero Modesto Rodríguez, en el club Vélez Sarsfield, en Buenos Aires. Por esto, es casi imposible que los fanáticos de los guantes no empiecen a verlo como una de las grandes promesas. Además, en los últimos tres combates sus rivales cayeron antes de que finalizara el primer round, dejando en claro que, además de ser un boxeador con clase, le sobra potencia y decisión.

Ozán, que tiene 24 años y que recién el 17 de noviembre cumplirá 25, se mostró feliz por sus últimas peleas y se ilusiona con lo que está por venir. “Estamos contentos, porque nos fue muy bien en Buenos Aires. Sabíamos que nos iba a ir bien, estuvimos entrenando una semana en Malargüe y después en Tupungato. Esta pelea me abre las puertas para que pueda pelear por un título OMB (Organización Mundial de Boxeo) Latino, arrancó comentando Ozán.

Justamente en la preparación y en el trabajo que realiza día a día el lasherino justificó sus victorias: “Entrenamos al cien por cien. Mis compañeros de gimnasio son muy buenos boxeadores y hacemos un trabajo juntos, con (Juan Carlos) Reveco, (Patricio) Pedrero y otros chicos hacemos las cosas serias y por eso no nos tiene que fallar nada arriba del ring”.

De las nueve peleas como profesional, las primeras seis fueron bajo el ala de José Castillo y luego comenzó el trabajo con Jorge Arias. Ese cambio le permitió mejorar algunos aspectos de su boxeo y, por eso, admitió que su actual cuerpo técnico tiene mucho que ver en sus últimas tres presentaciones, que terminaron antes de que finalizara el primer round.

“Yo hice dos peleas para la Comisión Mundial de Boxeo, ahí debuté como profesional. Después me hice la licencia de la Federación Argentina de Boxeo y peleé con boxeadores que habían ganado peleas por nocauts y yo decía ‘por qué no se me da a mí, si yo tengo todo para lograrlo’. Eso, hasta la sexta pelea. Mi entrenador fue José Castillo y creo que con él llegué hasta una meta y necesitaba aprender otras cosas y cambié. Ahí empecé con Diego Giménez y con Jorge Arias y empezamos a trabajar de otra forma. Y se nota el cambio cuando hice la primera pelea con ellos y gané a los 2 minutos 26 por nocauts”, explicó.

“Yo confío siempre, porque tuve una buena escuela. El boxeador mendocino se destaca por ser muy ordenadito, es muy rápido para estudiar al rival. En esta pelea yo pensé que iba a tener un round de estudio, pero de entrada me di cuenta de que era un boxeador más lento, que no tenía tanta fuerza y pensé en aplicar rápido las manos fuertes”, agregó, además, respecto de su triunfo frente al Carnicero Rodríguez.

Ahora, la meta para Ozán es el título latino OMB. Para eso, deberá bajar a 69 kilos y, a pesar de que será duro, confía en poder hacerlo. “Son varios kilos, pero con una dieta y buen entrenamiento se puede lograr”. Con el tiempo, además, la idea será pelear con los boxeadores de elite. Para ello, a Gaby le sobra confianza. “No creo que se me compliquen las cosas con los grandes boxeadores. Tengo muchas condiciones a nivel boxístico. Ellos tienen mucha experiencia pero cuando les toque alguien que los camine, les pegue, los baile, se les puede complicar”.

Y agregó: “Me tengo fe para hacer historia. Empecé a los 12 años a boxear y dije ‘voy a ser profesional’ y acá estoy y me está yendo bien. Y ahora soy profesional y digo, ‘voy a ser campeón del mundo’”. Fanático de Mike Tyson y admirador de Lucas Matthysse y Maravilla Martínez, Ozán ve en el Cotón Reveco un ejemplo a seguir. “Yo termino de entrenar y me quedo a ver sus entrenamientos. Es alguien que admiro, porque el entrenamiento y la personalidad que tiene son únicas. Es muy profesional”, manifestó uno de los nombres que seguramente dará que hablar. La próxima pelea del Polaquito sería el 8 de marzo acá en Mendoza con un rival a confirmar. “Sería muy lindo, porque acá me quieren mucho y habría un lindo marco de público”, se ilusionó.